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Carlos J. Delgado


martes, 28 de julio de 2020

CUBA COVID-19: POLÍTICA Y EDUCACIÓN

Comparto las reflexiones de una educadora y estudiosa de la ética, la doctora en ciencias Nancy Chacón Arteaga. En su texto, nos presenta sus impresiones sobre lo acontecido y los vínculos entre política y educación durante la pandemia en Cuba.

Carlos J. Delgado

27 julio 2020


Nancy Lucía Chacón Arteaga

Nancy Lucía Chacón Arteaga. Licenciada en Ciencias Políticas en la Universidad de la Habana (1976). Doctora en C. Filosóficas (1996) y Doctora en Ciencias (2011). Premio Nacional de Ciencias Sociales de la Academia de Ciencias de Cuba (2016). Académica Titular de la ACC (2018). Profesora Emérita de la Universidad de C. Pedagógicas “Enrique José Varona” (2018), donde es Presidenta fundadora de la Cátedra de Ética Aplicada a la Educación desde 1997. Presidenta de la sub comisión nacional de planes y programas de la disciplina Educación para la vida ciudadana del Ministerio de Educación de Cuba. Es Profesora Honoraria de la Universidad Autónoma de Santo Domingo UASD (2010).

Correspondencia: nchaconarteaga@gmail.com

 

Introducción necesaria

José Martí (1853-1895), el apóstol de la independencia de Cuba desarrolló en su corta y fecunda vida un pensamiento revolucionario humanista, universal y visionario, que desde una concepción política, ético-moral, jurídica, estético-artística, científica, filosófica y religiosa, le permitió entre sus urgencias entregar todo su empeño en aras organizar y llevar a cabo la guerra necesaria de independencia contra el colonialismo español, y a su vez proyectar la necesidad de la educación de las nuevas generaciones de cubanas, cubanos y de nuestra América que expresó en su ideario pedagógico:

Al mundo nuevo corresponde la Universidad nueva. A nuevas ciencias que todo lo invaden, reforman y minan nuevas cátedras. Es criminal el divorcio entre la educación que se recibe en una época, y la época.

Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive: es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es prepararlo para la vida (Martí, J. 1975, p. 288)

Esta concepción de educación de José Martí, en la obra educacional de la Revolución cubana ha sido una realidad a partir del 1ro de enero de 1959, al tener en cuenta tal y como se reconoce por el Líder histórico, el comandante invicto Fidel Castro Ruz, desde su histórico alegato de la “Historia me absolverá”(1953), que la educación es un derecho inalienable del ser humano, del pueblo, lo cual es respaldado por la voluntad política desarrollada por el Partido Comunista de Cuba y Gobierno revolucionario, plasmado en la Carta Magna de la sociedad cubana, que en su sentido martiano recoge el pensamiento cívico de Martí cuando dice: “Yo quiero que la ley primera de la República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”(Constitución 2019, p. 2)

Lo que dejó al descubierto la COVID-19

La humanidad vive hoy la tragedia de una pandemia de alto riesgo, conocida como enfermedad COVID-19, que ha puesto a prueba todos los resortes y mecanismos con que cuentan los seres humanos en el planeta para hacer frente a la misma, según la organización y gestión que para ello han asumido los diferentes sistemas socio económicos, y las políticas de los gobiernos y Estados a escala global.

Aún el desarrollo científico-tecnológico, la humanidad ha llegado a la segunda década del tercer milenio con una deuda humana y planetaria que arrastra desde el siglo XX y que ninguna de las metas “humanistas”, “medioambientalistas” o “educativas” para el desarrollo sostenible de la UNESCO o de la UNICEF, entre otros organismos internacionales que proyectan metas de desarrollo humano, como la actual agenda 2030, ha logrado cumplirse de forma homogénea o al unísono en todos los países por igual.

Las políticas neoliberales aplicadas, en particular, de la región de la América Latina y el Caribe, durante décadas, con gobiernos de derecha que se han dejado llevar por los cantos de sirena del “sueño americano” y los de sus propios intereses egoístas, han desmembrado el poder del Estado para centrarse en el mercado, el consumo, la privatización y las pautas dictadas a los países endeudados y dependientes por el FMI, BFI. Todo esto ha llevado al desmontaje de los sistemas de salud, el recorte de los seguros y la seguridad social, la privatización de la educación, entre otros despojos, dejando este vital asunto a la suerte de cada quien en una especie de “sálvese quien pueda”, donde los que tienen recursos y solvencia, empezando por las clases adineradas y las élites del poder, estarán en mejor posición para salvarse ante una situación tan drástica como la de la pandemia por la que estamos atravesando, y ha costado millones de contagiados y fallecidos.

Lamentablemente es predominante esta situación en la región, incluso están vivos los ejemplos de varios países que después de haber pasado por las vivencias de gobiernos en los que la educación y la salud fueron atendidos con una concepción de universalidad en interés de los derechos del pueblo, como en los casos de Brasil (I. Lula), Ecuador (E. Correa), Argentina (C. Fernández) Bolivia (E. Morales), en los que se experimentaron ciertos avances en estos terrenos, ahora están sumidos en una catástrofe sanitaria ante el colapso de las insuficientes estructuras de salud, la no cobertura de seguros, la incompetencia gubernamental demostrada para el manejo de la pandemia y la falta de garantías de salud para sus pueblos, que son entre otros, los que más han aportado a las cifras descomunales de contagios y fallecidos en cementerios improvisados, incluyendo la afectación del personal de la salud sin protección institucional.

Puede decirse que en este escenario se revelan tanto los estragos de la pandemia de la COVID-19 por su alta contagiosidad y letalidad, así como los impactos negativos de los gobiernos neoliberales, su incompetencia política y la falta de sustentabilidad de sus sistemas sociales (de salud, educación y seguridad social), de desprecio al ser humano y el medio ambiente, xenófobo y antisolidario, los que constituyen una flagrante violación de los derechos humanos. Las posiciones de algunos presidentes fue la de minimizar la pandemia, no propender a la protección de sus ciudadanos, ni al cumplimiento de medidas sanitarias, con el fin de salvar a toda costa la economía de las clases altas y el empresariado, sobre las muertes de la población pobre, de los ancianos que consideran una carga social, de las poblaciones indígenas en sus asentamientos, de los emigrantes, entre otros sectores desposeídos, de frente al colapso de la salud pública y ninguna garantía o seguridad social.

No obstante, durante estos tiempos de confinamiento y aislamiento social, también se han alzado las voces de quienes se contraponen a todo odio e injusticias, a crímenes racistas como el del afroamericano George Floyd  en Minnesota, EEUU, cuyo estallido de protestas desatadas es un grito común contra la esencia supremacista y arrogante que históricamente ha caracterizado no solo la política interracial en Norteamérica sino en todo el mundo.

Aún en medio de la crisis de la pandemia, no cesa la práctica del terrorismo de Estado y el paramilitarismo en el asesinato selectivo de los líderes sociales en la región, como el caso de Colombia en la etapa de “post conflicto”, después de firmado el acuerdo de Paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC en la Habana; la persecución judicial de los líderes de izquierda para sacarlos del escenario político, los golpes de Estado y la injerencia en los asuntos internos de los países como Venezuela, Nicaragua y Cuba, que son declarados por el gobierno de los EEUU y sus aliados, como supuesto eje del mal. Todos ejemplifican la situación geopolítica en la arena internacional. En este escenario, las urgencias ante el enfrentamiento a la pandemia global requieren que por encima de toda diferencia ideopolítica se globalice la necesaria solidaridad, la cooperación y la colaboración entre países para su contención, Entre los países que han actuado consecuentemente con estas urgencias y el principio de solidaridad se encuentran China, Rusia y Cuba.

El enfrentamiento a la COVID-19

El anuncio del brote inicial de la enfermedad en la ciudad China de Wuhan en diciembre del 2019, fue indicador suficiente para que en Cuba se monitoreara esta situación epidemiológica y las orientaciones de la OMS, mucho antes de que fuera declarada pandemia. Así tempranamente en el país se daba seguimiento noticioso y de información a la población de las previsiones y medidas tomadas por el gobierno y Ministerio de Salud Pública para hacer frente a la pandemia cuando se detectara la entrada del primer caso a Cuba por la frontera. Se prepararon las condiciones y las reservas para una batalla por la vida.

En la dirección de este proceso se creó el Grupo Temporal Nacional, presidido por el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez y el Primer Ministro Manuel Marrero, para el enfrentamiento a la pandemia. Contó además con la participación del Consejo de Ministros y entidades gubernamentales que le dieron un carácter intersectorial y multidisciplinario, articulándose de forma armónica la política, la ciencia y la tecnología, en la elaboración de una estrategia certera donde la información, la comunicación e interacción diaria con el pueblo por los medios de comunicación en particular la TV, así como el accionar de los consejos de defensa provinciales y municipales, desempeñaron un importante papel en la conducción de esta batalla para salvar vidas.

En el artículo publicado por el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez en coautoría con el Dr. C. Jorge Núñez Jover, Académico Titular de la Academia de Ciencias de Cuba, se condensa una valiosa información acerca de la gestión gubernamental y la ciencia cubana en el enfrentamiento a la COVID-19. En el se describen entre las medidas y acciones desarrolladas las siguientes:


Reunión semanal con expertos y científicos para evaluar los resultados de las investigaciones y su aplicación.


Activación de los Consejos de Defensa Provinciales en todo el territorio nacional.


Conferencias de prensa diarias para informar al pueblo sobre la actualización de la marcha del Plan para la Prevención y Control del nuevo coronavirus (COVID-19).


Mesas Redondas diarias para actualizar sobre diferentes temas relacionados con el Plan para la Prevención y Control de la COVID-19.


Sesión de trabajo semanal con el Grupo Asesor Económico para abordar los temas concernientes a la estrategia de desarrollo económico social.

La estrategia epidemiológica-sanitaria, contó con tres etapas, cada una con medidas sanitarias y protocolos médicos de procedimientos para la detección y atención de los casos positivos que eran ingresados en los hospitales o salas de hospitales habilitados para su atención, así como la detección de los anillos de contactos, y de contactos de contactos, los cuales iban a centros de aislamientos para hacerles las pruebas y estar el tiempo reglamentario hasta confirmarse que no eran positivos para regresar a sus domicilios.

Muchos voluntarios de centros de trabajo, docentes y estudiantes universitarios, y organizaciones de masas de las comunidades, entre otros, se sumaron a colaborar en estos centros de asilamiento e incluso en algunos hospitales, previa preparación de las medidas de bioprotección y protocolos a seguir en el rol que cada uno desempeñaría como personal de apoyo, así como pasar la prueba PCR para confirmar su estado de salud a la entrada y al término del período de labor, además de 15 días de aislamiento, descanso y nuevamente la prueba del PCR para ir hacia sus casas e integrarse sin riesgo a su seno familiar.

En este arduo y sistemático trabajo, Cuba aporta un modelo con una metodología que desarrolla en un procedimiento novedoso que son las pesquisas diarias para encontrar entre la población que no entraban en los círculos de los contactos, las posibles personas contagiadas, este proceso se desarrolló por el sistema de atención primaria del médico y enfermera de la familia en todos los territorios y localidades, incorporándose los estudiantes y docentes de las escuelas de medicina, los médicos estomatólogos entre otro personal a fin, que cada día tocan puerta a puerta de la vecindad. Esta acción es respaldada por la creación cubana de una aplicación para el móvil que facilita a quienes desean realizar su autopesquisaje de salud y registrar sus síntomas, los que también son atendidos medicamente.

A pesar del genocida bloqueo y persecución por parte del gobierno de los EEUU que impedía que Cuba adquiriera los materiales médicos necesarios para enfrentar esta pandemia ya sean por donaciones o comprados, en el país se contaba con la reserva, los medicamentos algunos de ellos de producción cubana, respiradores, entre otros materiales necesarios para la atención a toda la población que lo necesitara, incluyendo extranjeros residentes o turistas en el país, totalmente gratuito como son los servicios médicos en Cuba. En tal sentido el sistema de salud cubano da una cobertura total sin colapsar por falta de materiales, médicos y paramédicos, ni instalaciones hospitalarias o centros de aislamientos.

Unido a todo ello Cuba se dispuso a llevar su solidaridad y cooperación médica a los países necesitados que solicitaron ayuda, para lo cual se cuenta con los médicos y para médicos del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias "Henry Reeve", creado por Fidel en agosto del 2005. La ética que preside esta obra solidaria consiste en entender que la solidaridad no consiste en dar lo que sobra, sino en compartir lo que se tiene. Su simbólico ejemplo ha levantado el interés internacional de varias organizaciones y personalidades a favor de la propuesta para que le sea otorgado el Premio Nobel de la Paz.

La Educación en tiempos de Covid 19

Sin educación no hay Revolución. Esta máxima del pensamiento estratégico y humanista de Fidel, está en la transversalidad de este artículo, ya que sin una preparación sólida sustentada en el sistema educativo cubano no pudiera hablarse de un enfrentamiento estratégico e integral a la pandemia en el país- Todos los recursos materiales, científicos y tecnológicos puestos en función en una unidad de pensamiento y acción como país, son resultados de una obra educacional en la formación y preparación de los recursos humanos competentes y con los valores que se requieren para los modos de actuación profesionales y como ciudadanos de toda la población.

Quiere decir que la educación está en la base de la cultura multidimensional creada por la Revolución y una conciencia patriótica, antimperialista, responsable, solidaria e internacionalista, que posibilitó la articulación necesaria de todos los factores para el enfrentamiento y control de la pandemia en el país.

Pero la educación no solo está en esa base cultural, sino que acompaña todo el proceso de preparación de la población para este enfrentamiento no solo por las medidas tomadas, sino por la necesaria comprensión y conocimiento de causa. La Educación como vía para la prevención y el enfrentamiento, no solo en los mensajes de bien público, el sistema de información interactivo del desarrollo de la estrategia, la marcha y control de la pandemia por múltiples vías, son también acciones de un valor altamente educativo.

El sistema de educación aún con un grupo de medidas después de declarada la entrada de la COVID-19 al país, mantuvo las escuelas abiertas hasta finales del mes de marzo (24), en que se decide cerrar las escuelas, aunque mantener con un horario flexible (9am-3pm) los círculos infantiles para dar servicio a las madres trabajadoras que estaban en puestos imprescindibles de trabajo y no tenían con quien dejar a sus hijos en casa. Cabe señalar que el Estado cubano garantizó el salario de los trabajadores en condiciones de aislamiento social, por los conceptos de tele trabajo, trabajo a distancia o semi presencial, en el caso de los docentes de todos los niveles de enseñanza recibimos el salario devengado.

En ese momento la escuela cubana ya había abarcado aproximadamente en todos los niveles educativos un 70% del contenido del curso, lo que posibilitó que se pudiera dar una continuidad de clases televisivas y actividades educativas orientadoras de cada asignaturas por grados en una programación que alternaba en los días de la semana, las sesiones matutinas y vespertinas en tres canales de la TV nacional (Canal educativo, Canal educativo 2 y Canal Tele rebelde), a disposición para las mismas. Todo ello fue organizado por el Ministerio de Educación (MINED), con la participación de los metodólogos nacionales, los tele profesores, entre otras entidades como la empresa de Cinesoft, que apoyó con materiales audiovisuales.

Esta rápida respuesta del MINED posibilitó que los educandos dieran una continuidad a sus estudios, mantuvieran sus motivaciones y hábitos educativos, así como fortaleció el papel de la familia que apoyó este seguimiento del estudio y tareas de sus hijos en las casas. Esta actividad educativa no comprometió los nuevos contenidos ni el pase de grado de los estudiantes, lo que siempre se previó para el momento en que se decidiera en la estrategia de país la reanudación del curso para retomar las clases con los contenidos y objetivos pendientes y el cierre evaluativo del curso 19-20 y el inicio del nuevo curso 20-21.

Esta estrategia concebida por el sistema educativo cubano, además de ser una rápida respuesta en la organización, tuvo una amplia difusión e información que dio seguridad a los educandos, a las familias, a los maestros y a la sociedad toda. Sirvió de base orientadora de los pormenores no solo de cómo se desarrollaría esta etapa de estudios durante la pandemia, sino de cómo en la reanudación, se tratarían los contenidos que faltaban de las asignaturas y se realizarían las evaluaciones correspondientes para el cierre del curso.

En los grados terminales se realizarían las graduaciones correspondientes, en el caso de la continuidad de estudio del 9no grado, se llenarían las boletas de solicitudes para hacer el escalafón de las provincias y realizar el otorgamiento de las especialidades de estudios. En el caso del 12 grado, se facilitó la continuidad de su preparación para los exámenes de ingreso a la universidad por la misma vía televisiva, podrían realizar sus exámenes para clasificar en el escalafón provincial y realizar el otorgamiento de las carreras.

De esta forma se concibe que cuando se entre en la etapa de reinicio de las clases, se conciben 10 semanas para continuidad y cierre del curso 19-20 y posterior a ello el inicio del curso 20-21 que se realizaría en menos semanas que el fondo de tiempo habitual, en este caso es de 38 semanas.

Esto conllevó a la convocatoria por parte del MINED de los directores de los niveles educativos (Educación primaria, Secundaria Básica, Pre universitario, Educación de Adultos, la Educación Técnica y Profesional y las Escuelas pedagógicas), a los metodólogos nacionales de las disciplinas, a los presidentes de las comisiones nacionales de los planes y programas de estudios de las diferentes disciplinas y a los docentes de los colectivos de autores de los programas y libros de textos escolares de las mismas, acompañados por los directivos del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas ICCP y los Presidentes de las comisiones de la Universidad de Ciencias Pedagógicas “Enrique José Varona”, para que a partir de la remodelación que se había hecho con vista al perfeccionamiento del sistema educativo, que debía empezar a generalizarse en el curso 20-21 (proceso que quedó aplazado hasta que existan las condiciones para implementar la transformación curricular elaborada y experimentada en escuelas del país), se hicieran los reajustes a los programas vigentes con las actualizaciones y/o modificaciones posibles, para introducirse en el desarrollo del curso en el tiempo previsto y atendiendo a las exigencias de las medidas y protocolos de las condiciones de postpandemia en que se desarrollará dicho curso escolar.

Los reajustes implican que los programas tienen una cierta reducción en horas clases, las que se realizarán en días y sesiones alternas para cada grado, por lo que los estudiantes no irán todos los días en doble sesión a la escuela, sino a las que les corresponda a su grado, según la planificación y organización escolar, para cumplir con el distanciamiento que requieren los procesos educativos en la escuela en estas excepcionales circunstancias. Se mantiene el sistema de apoyo de actividades educativas y clases por la TV según se diseñe por las frecuencias de horas clases que tiene de cada disciplina en el reajuste de los programas y su dosificación en el curso. A la vez las direcciones de educación provinciales y los gobiernos de cada territorio, realizan un gran esfuerzo en la remodelación constructiva de algunos centros educativos para alistar las condiciones y cumplir estos los requerimientos establecidos en el reinicio de las clases.

Obviamente que la puesta en práctica de estos reajustes curriculares, solo será posible si se logra previamente la preparación metodológica y didáctica de todos los directivos y el personal docente que deben llevar a cabo el desarrollo de estos contenidos en sus escuelas, así como de las estructuras provinciales y municipales de Educación en todo el país. Esto último está previsto realizarlo como es habitual en la semana de incorporación de los docentes, posterior a sus vacaciones y antes del inicio del curso escolar, aunque ya desde la primera etapa de la nueva normalidad en el mes de julio 2020 se iniciaron las capacitaciones a nivel nacional por vía televisiva para precisar los reajustes curriculares que incluyen la evaluación y las nuevas formas de trabajos a los diferentes niveles educativos.

En el caso de la Educación superior, al tiempo del reinicio del curso se prevé 11 semanas para culminar las disciplinas que quedaron pendientes y sus evaluaciones del 2do semestre interrumpido por la pandemia y a continuación se da inicio al curso 20-21, con unas 30 semanas. Por ello los jefes de disciplinas y docentes de cada universidad realizan los reajustes de sus programas para adaptarse a esta reducción de horas lectivas.

En este caso los docentes durante la etapa de pandemia y aislamiento social, han trabajado en los informes de la validación de los programas de todas las disciplinas de las carreras del nuevo plan de estudio E que ya han culminado el 4to y último año de ejecución (tiempo de la cohorte primera edición de la carrera) y sobre la base de las experiencias y sugerencias de mejoras de los propios docentes, se han hecho las modificaciones y el perfeccionamiento de los programas que se desarrollarán aunque reajustados en horas en este nuevo curso escolar post pandemia 20-21. Para esta labor los colectivos de las comisiones nacionales de las carreras trabajaron a distancia por vía de grupos de WhatsApp y el correo electrónico para el intercambio de ideas y documentos elaborados.

Puede decirse que en Cuba la política de gobierno en el enfrentamiento a la COVID-19, desarrolló una estrategia que dirigida por el Grupo Temporal Nacional, logró articular el Consejo de Ministros, el sistema de defensa y de seguridad nacional con sus consejos de defensas provinciales, que garantizaron el aseguramiento, seguimiento, evaluación y control de todas las medidas paso a paso en cada etapa, proceso que se caracterizó por la transparencia e interacción con la ciudadanía, lo que contó con la unidad y apoyo del pueblo.

Cabe señalar que no siempre la ciudadanía manifestó la necesaria percepción del riesgo ante las características de alta contagiosidad, letalidad y asintomaticidad en un significativo porciento de personas diagnosticadas como positivas, por lo cual algunos de forma irresponsable incurrían en el incumplimiento de las medidas de aislamiento y protección epidemiológicas, no obstante, siempre tuvieron un tratamiento persuasivo, preventivo, informativo y educativo para corregir los comportamientos inadecuados. En ocasiones, según la magnitud de la transgresión también se aplicaron multas o procesamiento judicial por incurrir en el delito de violaciones de la Constitución y leyes sobre riesgo y propagación de epidemias.

En general el sistema de salud cubano y el sistema educativo en una mancomunidad de las conquistas, garantías y seguridad social del pueblo cubano, demostraron su efectividad en la cobertura total que dan al pueblo, sin distinción ni discriminaciones de ningún tipo. Son resultados de un sistema socialista donde el ser humano se reconoce en su justo valor y dignidad humana, que ha logrado una vez más salir adelante pese los daños humanos, económicos y sociales provocados por el impacto nefasto del genocida bloqueo yanqui, arreciado en tiempos de pandemia, con el ansiado fin de acabar con el pueblo cubano y su Revolución de conquistas sociales.

Ni el silenciamiento de los éxitos y logros de Cuba en su enfrentamiento a la pandemia por los grandes medios de la información global, las campañas de descréditos sobre las fortalezas educativas y científicas cubanas, así como de sus médicos solidarios, ante el hecho real de la Brigada Henry Reeve en más de 30 países del mundo salvando vidas, pueden esconder las verdades y razones del pueblo cubano. Ellos quedan demostrados en el modelo gubernamental sistémico e integral con que se enfrenta la contingencia de la COVID-19, con métodos de dirección democráticos y estilos de gestión y de participación ciudadana en una responsabilidad compartida y comprometida con el logro de los mejores resultados, y la preparación de todos para transitar por las etapas de la recuperación gradual y asimétrica de la “nueva normalidad”, como se denomina el restablecimiento de la dinámica y funcionamiento de toda la sociedad, entre medidas organizativas y protocolos sanitarios para cuidar no tener rebrotes de la pandemia.

En todo ello la Educación sigue ocupando un lugar estratégico como sustento del desarrollo cultural y humano de los cubanos y cubanas de estos tiempos y los venideros con preparación, entereza y amor, para la realización de sueños y esperanzas, hacer valer la justicia, la dignidad humana, la solidaridad y la paz en Cuba y el mundo.

Nancy Lucía Chacón Arteaga

28 julio 2020

Referencias

Martí, J. (1975). Obras completas [28 tomos]. Tomo 8. La Habana: Ciencias Sociales.

Constitución de la República de Cuba (2019). http://www.granma.cu/file/pdf/gaceta/Nueva%20Constituci%C3%B3n%20240%20KB-1.pdf

Castro, F. (1960). Discurso pronunciado en el acto celebrado por la Sociedad Espeleológica de Cuba, en la Academia de Ciencias. La Habana. http://www.fidelcastro.cu/es/discursos/discurso-pronunciado-en-el-acto-celebrado-por-la-sociedad-espeleologica-de-cuba-en-la

Díaz-Canel Bermúdez, Miguel y Núñez Jover, Jorge (2020). Gestión gubernamental y ciencia cubana en el enfrentamiento a la COVID-19. Anales de la Academia de Ciencias de Cuba; Vol. 10, No. 2 (2020): especial COVID-19. http://www.revistaccuba.cu/index.php/revacc/article/view/881/887



miércoles, 8 de julio de 2020

EDGAR MORIN, 99 AÑOS

Hoy celebramos el 99 cumpleaños del filósofo francés Edgar Morin.


Su obra representa un arsenal invaluable de ideas, alertas y mensajes esperanzadores, a los que va unida la crítica elocuente y fundamentada de la violencia, las transgresiones a la dignidad humana y una profunda filosofía de vida que promueve la comprensión humana, y la atención al desafío de la complejidad.

Hace unos años le escuche comentar con amigos sobre el sentido de la vida. Es una pregunta a la que han dedicado reflexión los filósofos de todos los tiempos. Con la naturalidad que le caracteriza el maestro Morin afirmo, que su sentido inherente no es otro que vivirla. Y en ello creo que está uno de los secretos de su vitalidad física, moral e intelectual. No es y nunca fue un filósofo de gabinete, y aunque algunos intelectuales se sienten abrumados por sus metáforas y preferirían quizás conceptos que las sustituyan, en ellas se encierra uno de sus aportes más significativos: el de trascender las fronteras de los saberes enlazando con un pensamiento que vive, como le gusta recordar, a la temperatura de su propia destrucción, siempre creativo, siempre innovador.

Quienes hemos estudiado su obra con gusto, y tenido el privilegio de conocerle y escucharle en congresos y videoconferencias, apreciamos esa voluntad de vida que trasciende y anima, que se da en la entrega en cada sesión de trabajo, en cada conferencia donde vibra y hace vibrar al auditorio, para quedarse con nosotros y acompañarnos después, en la reflexión y en los momentos difíciles.

Por eso con su avanzada edad, continúa aportando de manera fundamental a la comprensión de la aventura humana, de la complejidad del ser humano y nuestra humana condición.

He aquí un recuento incompleto de su quehacer intelectual vibrante en medio de la pandemia del coronavirus:

11 de abril 

El País publicó la entrevista Edgar Morin: “Vivimos en un mercado planetario que no ha sabido suscitar fraternidad entre los pueblos” 

16 de abril

Paris Match publicó la entrevista Edgar Morin "Paroles de sage" (Palabras sabias)

19 de abril

Le Monde publicó la entrevista Edgar Morin: "Cette crise nous pousse à nous interroger sur notre mode de vie, sur nos vrais besoins masqués dans les aliénations du quotidien

Posteriormente el 2 de mayo se hizo eco de ella en castellano Milenio de México. 

21 de abril

La serie Tracts de crise de ediciones Gallimard publicó en su número 54  el texto de Morin "Festival deincertidumbres". Versiones en castellano están disponibles en la Comunidad de Pensamiento Complejo y en la revista Ignorantes

25 de mayo

Le club des juristes, publicó La crise sanitaire du covid 19 et le risque detats neo totaliraires

Una versión en castellano fue publicada el 2 de junio con el título "La crisis sanitaria del Covid 19 y el riesgo de Estados neo-totalitarios" 

5 de junio

Hace apenas unas semanas, se realizó el webinar "Vías para el futuro: el mundo post covid-19", organizado desde Brasil, donde el maestro compartió con varios colegas y el público durante aproximadamente una hora y media.

 
 

Hoy 8 de julio...

Con la supervisión científica y la participación directa de Edgar Morin, organizado por la UNESCO y la Fundación Promigas, comenzó el curso Los siete saberes y la agenda 2030, un MOOC dirigido a los jóvenes y al más amplio público, que conecta las problemáticas del libro Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, con la agenda 2030. 

El curso evidencia el impacto de esta obra de Morin, a la vez que le rinde merecido homenaje en su onomástico.

¡Cuanta obra y cuán actual maestro Morin!

Académicos y personas de todo el mundo que le admiran le enviamos hoy felicitaciones al maestro. 

Entre ellas quiero mencionar el video sorpresa que preparó la Comunidad de Pensamiento Complejo, y que está disponible en youtube donde se expresan los mensajes de felicitación de varias amigas y amigos de todo el mundo. 


¡Felicidades querido maestro Edgar Morin!


Carlos J. Delgado

8 de julio de 2020


domingo, 5 de julio de 2020

CUBA COVID-19: CARTA TESTIMONIO DE UN PROTAGONISTA

La pandemia encontró en Cuba un país preparado con una estrategia gubernamental cooperativa, solidaria, basada en conocimientos científicos, valores humanistas, y responsabilidad social. Su convocatoria a la cooperación movilizó a los cubanos en el esfuerzo común para superar la contingencia sanitaria y salvar vidas.

Lo alcanzado hasta la fecha tiene innumerables protagonistas, cada uno con su pequeña y gran contribución a la obra colectiva.

Me complace compartir hoy una carta que el pasado 2 de julio dirigiera el doctor José Ramón Acosta Sariego a nuestros colegas del Capítulo Centroamericano y del Caribe de la Redbioética de la UNESCO, que se reunieron la tarde de ese día para un intercambio en línea, acerca de la pandemia y conocer las situaciones específicas de los diferentes países. Tiene el valor de la inmediatez, la reflexión profunda en la voz de uno de los protagonistas en la obra común, médico y educador, bioeticista de reconocido prestigio, colega y amigo.

Carlos J. Delgado

5 julio 2020

 

José Ramón Acosta Sariego. Doctor en Medicina. Especialista de Segundo Grado en Administración y Organización de Salud Pública. Master en Bioética. Investigador Titular. Profesor Titular de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Presidente del Comité de Ética de la Investigación Científica del ICBP. “Victoria de Girón”. Miembro del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO. Vice-Presidente de la Red Latinoamericana y del Caribe de Bioética UNESCO. Miembro del Comité Nacional Cubano de Bioética. 

Correspondencia: joseacosta@infomed.sld.cu  joseacostasariego@gmail.com


CARTA TESTIMONIO

La Habana, 2 de julio de 2020

Queridos compañeros y amigos del Capítulo Centroamericano y Caribeño de la REDBIOÉTICA:

Ante la imposibilidad técnica de participar on-line en el encuentro virtual pactado por nuestro Capítulo para el 3 de julio de 2020, por esta vía les hago llegar algunas informaciones y opiniones que quiero poner a consideración de ustedes. Voy a tratar de transcribir por escrito, el equivalente a los 4 minutos concedidos a cada país para exponer las particularidades del enfrentamiento local a la pandemia en Cuba.

Por haber sido seleccionado como parte de un grupo de profesores de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana para atender una línea de comunicación directa con la población creada por el Vice-Ministerio de Higiene y Epidemiología del MINSAP, no sólo he tenido acceso a la profusa información pública existente, sino a inquietudes y problemas de personas y comunidades que han sido particularmente afectadas por la COVID-19 en nuestro país.

El contexto en que aparece la pandemia COVID-19 en Cuba

Aquellos de ustedes que nos visitaron en septiembre de 2019 con motivo del IV Seminario de REDLACEB, tuvieron la oportunidad de constatar por sí mismos los efectos de las medidas coercitivas unilaterales e inmorales que la actual administración de los Estados Unidos ha puesto en práctica para recrudecer el bloqueo económico, comercial y financiero que ejerce contra Cuba desde fecha tan lejana como 1962. En aquel momento del pasado año eran patentes las consecuencias de la medida del gobierno Trump de sancionar a los barcos, navieras y aseguradoras, que se prestaran al comercio de hidrocarburos con Cuba. Esta y otras medidas provocaron no sólo el desabastecimiento de combustibles, sino que afectaron también los suministros de diferentes proveedores de alimentos, medicamentos y otros insumos. Es decir, que se originó una crisis inducida de carencias que contrastaba con la situación previa, cuando en tiempos de la administración Obama, la persecución norteamericana sobre Cuba disminuyó y se adoptaron políticas de descongelamiento diplomático que se reflejaron en el relajamiento de las tensiones entre ambos países y en la reanimación económica, en particular del sector privado, muy beneficiado por la demanda de servicios debido al incremento substancial de los visitantes foráneos.

Esta situación económica inestable se ha mantenido en la medida que el gobierno Trump ha continuado con su política de máxima presión sobre Cuba con nuevas sanciones, de las que se ufana sin el menor recato. Incluso la disminución drástica de los vuelos hacia y desde Cuba, hecha efectiva en enero de 2020, motivó que muchos cubanos residentes en ambos países, quienes se encontraban en visitas familiares, quedaran varados a uno y otro lado del estrecho de La Florida en medio de la pandemia, aún antes que se cerraran las fronteras. En abril de 2020, la sanción a la compañía cubana FINCIMEX, contraparte de la Western Union, dificultó aún más la posibilidad de las ayudas familiares que ya habían sido reducidas en su monto autorizado para determinado período de tiempo por una sanción anterior. Estos son solo algunos ejemplos del continuo paquete de sanciones que se ha engrosado sistemáticamente, con sus inevitables consecuencias sobre la calidad de vida de la población y el normal funcionamiento de la economía y la vida social. A despecho del clamor internacional para reducir tensiones y suspender sanciones como acto humanitario ante la pandemia COVID-19, en el caso de EE.UU. con relación a Cuba ha sucedido todo lo contrario, con la manifiesta intención de que se produjera una crisis humanitaria.

Otro elemento de alto riesgo fue que al declararse la pandemia, Cuba se encontraba en plena temporada alta del turismo con decenas de miles de visitantes extranjeros diseminados por todo el territorio nacional. Esta masiva presencia de visitantes en su mayoría procedía de países que resultaron ser altamente castigados por la COVID-19 como los propios cubano-americanos, canadienses, italianos y españoles. Miles de ellos aún permanecen en Cuba.

A la par de estas patentes amenazas, también se contaba con fortalezas que permitieron estructurar la respuesta cubana.

Debido a la permanente confrontación política con un poderoso enemigo y los riesgos de acciones agresivas que esta amenaza omnipresente conlleva, así como la habitual ocurrencia de desastres naturales del tipo de ciclones tropicales, tornados, penetraciones del mar, etc., Cuba se ha  visto en la necesidad imperiosa de desarrollar un fuerte sistema de protección civil que contempla la respuesta integral y coordinada ante este tipo de contingencias en los que participa y está entrenada toda la población.

Otros elementos que han resultado decisivos en el éxito de la respuesta cubana a la COVID-19, han sido la existencia de un Sistema Nacional de Salud integrado, público, gratuito y accesible para toda la población, sustentado en una poderosa red de Atención Primaria de Salud; la presencia de un pensamiento científico profundo en el área de la biomedicina simbolizado en instituciones, colectivos y personalidades líderes, pero diversificado hacia toda la red de centros donde confluyen la investigación científica, la docencia y la atención de salud; el desarrollo de la producción nacional de medicamentos biotecnológicos de última generación; a lo que también debe añadirse la experiencia acumulada por la gran mayoría del personal sanitario que hemos tenido la oportunidad de participar en el enfrentamiento a catástrofes naturales y grandes epidemias en Cuba y  otros países.

Finalmente, debe destacarse la existencia de redes sociales que propiciaron la cohesión local para hacer efectivas las medidas adoptadas y la protección a los grupos y personas vulnerables, así como y la participación popular intersectorial, que trascendió con mucho al sistema sanitario.

La estrategia cubana de enfrentamiento a la COVID-19

Desde enero ya habían sido aprobadas y divulgadas las versiones iniciales de la estrategia general y los planes de contingencia nacional y locales de enfrentamiento a la pandemia que fueron diseñados con gran antelación al surgimiento de los primeros casos diagnosticados en Cuba (dos turistas italianos detectados en la ciudad de Trinidad el 11 de marzo de 2020). Estas medidas han sido renovadas y enriquecidas de acuerdo a la experiencia adquirida con la evolución de la COVID-19 en el país.

La respuesta gubernamental ha sido diseñada y ejecutada, en permanente diálogo con la comunidad científica en debates abiertos divulgados por los principales medios de difusión. Se ha puesto en primer lugar el deber de proteger la salud y la vida de las personas, supeditando cualquier conveniencia política o económica al criterio científico de cuál sería la mejor decisión posible para alcanzar este bien supremo.

Posiblemente el único Jefe de Estado que hasta este momento haya publicado un artículo científico sobre el fundamento de la respuesta gubernamental a la pandemia ha sido el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien lo hizo en coautoría con el profesor Jorge Núñez Jover, miembro del claustro de la Maestría de Bioética de la Universidad de la Habana y experto en temas de Pensamiento Ciencia-Tecnología, Sociedad. El presidente Díaz-Canel procede de la academia, anteriormente fue profesor universitario y Ministro de Educación Superior. Adjunto la versión del artículo publicado originalmente por la Academia de Ciencias de Cuba y divulgado posteriormente por la prensa.

La estrategia integral cubana ha logrado que el sistema de salud, preparado para satisfacer una demanda máxima de más de 20,000 camas en el momento pico fijado por los modelos de pronóstico para la primera quincena de mayo de 2020, no haya estado tensionado en ningún momento. Para garantizar esta disponibilidad se suspendieron temporalmente todas las actividades estacionarias clínico-quirúrgicas electivas, reduciendo el ingreso hospitalario no relacionado con la COVID-19 sólo a las urgencias y los tratamientos impostergables de enfermos crónicos. Esta previsión ha permitido internar en salas hospitalarias dedicadas a la COVID-19, no solo a los casos positivos sintomáticos o no, sino a parte de los contactos directos, y el resto de los sospechosos en centros de asilamiento especialmente habilitados al efecto en los bloques de alojamiento de centros docentes o turísticos. En el acmé de la pandemia, el 13 de mayo de 2020 (casualmente ese día, por muchas razones emocionante, coincidió con mi turno de trabajo en el puesto de mando de atención a la pandemia en el Viceministerio de Higiene y Epidemiología), fue cuando se registró el mayor número de casos activos en un día, 366, estuvieron ingresados en hospitales 1,046 pacientes, mientras 2,900 sospechosos estaban en vigilancia en la Atención Primaria de Salud.

La estrategia cubana contiene medidas de atención desde la población supuestamente sana al enfermo crítico como consecuencia de padecer la COVID-19. Este tratamiento progresivo de las manifestaciones de la pandemia como fenómeno epidemiológico ha contado con el apoyo abrumador de la población, en especial las medidas de protección, higiene personal y aislamiento; tanto aquellas de carácter obligatorio como el uso de mascarillas en espacios públicos, la higiene al ingreso a locales cerrados y el aislamiento forzoso en determinados barrios o municipios donde tuvieron lugar los más de 70 eventos locales registrados; así como también las voluntarias de autoaislamiento e higiene personal y hogareña.

Todos los viajeros que eventualmente han ingresado al país desde el cierre de fronteras a fines de marzo, han sido aislados desde su arribo y se les realiza un primer PCR. Los casos que resultan positivo se ingresan de inmediato. No obstante, los negativos permanecen aislados de manera obligatoria en centros especializados por un período de dos semanas, al término de las cuáles se les realizaba un segundo PCR y de corroborarse su negatividad se les da el alta epidemiológica. De igual manera se ha procedido con los contactos directos y secundarios de casos positivos que inicialmente resultaran negativos.

Desde fines de marzo se suspendieron también todas las actividades culturales, deportivas y sociales masivas, incluido el curso escolar en todos sus niveles, aunque se instauró una programación de teleclases para todos los grados de la enseñanza general. Estas actividades docentes audiovisuales han sido trasmitidas por varios canales de televisión de alcance nacional, a fin de mantener los conocimientos adquiridos hasta que se reanude el curso actual previsto para septiembre de 2020.

A pesar del cierre de las fronteras externas al tránsito de viajeros a excepción de los vuelos de carácter humanitario, se mantuvo el comercio de mercancías por vía aérea y marítima. El transporte público interno fue suspendido en todos sus trayectos y se crearon líneas especiales locales para garantizar la asistencia de los trabajadores de actividades económicas y servicios vitales, incluidos los de salud. Esta atención diferenciada al sector salud, comprendió la movilización de las urgencias, pacientes oncológicos, en hemodiálisis y otras situaciones requeridos de atención impostergable.

En cuanto a los trabajadores cuyas actividades laborales disminuyeron o recesaron, o quienes por cuestiones de edad o morbilidad asociada se aconsejaba su aislamiento físico, caso de ser posible fueron incorporados al teletrabajo al 100 % del salario, o cuando esta modalidad no procedía, fueron beneficiados con un subsidio de 100 % del salario básico el primer mes y del 60 % desde el segundo mes en adelante. Se suspendieron los impuestos y fueron diferidas las cuentas de servicios públicos como electricidad, gas, teléfono y agua potable para su pago con facilidades una vez que se restablezca la actividad normal del país.

Los ancianos que viven solos, personas minusválidas o especialmente vulnerables sin otro apoyo familiar, fueron beneficiados por un programa de atención que les ha garantizado la alimentación diaria y los medicamentos necesarios.

Esta aplicación humanitaria de la legislación laboral y la seguridad social ha contribuido a mitigar los efectos sociales, económicos y psicológicos producto de la paralización de una parte importante de la actividad laboral y docente del país y así se ha dado protección a la infraestructura de la vida individual y colectiva.

Una característica que ha distinguido las políticas adoptadas ha sido la total transparencia y profundidad en la información que se brinda a la población y los diferentes canales de comunicación que se han establecido. La conferencia diaria matutina que ofrece el MINSAP por la televisión nacional, se ha convertido en el programa de mayor audiencia, y la persona que brinda este parte diario, el Dr. Francisco Alberto Durán García, actual Director Nacional de Epidemiología, se ha convertido en una personalidad muy querida por la población. Menciono su nombre, porque tal vez Miguel recuerde que Durán en los años 90 formó parte del equipo de profesores que fundamos la mayor parte de las cátedras de bioética en las Facultades de Ciencias Médicas en el país, y me acompañó al Primer Taller de Educación en Bioética del Programa Regional de Bioética OPS-OMS celebrado en Concepción, Chile en 1995. Llama la atención que dos personas estrechamente vinculadas al desarrollo de la bioética en Cuba como Núñez Jover y Durán García, hayan tenido un papel protagónico en la visibilidad de la comunidad científica en el enfrentamiento a la COVID-19.

La tarea que personalmente me ha correspondido realizar es la de formar parte de un grupo de profesores de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana seleccionados para atender una línea de comunicación directa con la población desde el Vice-Ministerio de Higiene y Epidemiología del MINSAP. Este servicio se creó para evacuar las dudas, inquietudes, temores y quejas de la población relacionadas con la COVID-19, las medidas implementadas, o cualquier otra cuestión relacionada con la salud. El número telefónico que cuenta con seis terminales simultáneas, es de acceso gratuito y se promociona constantemente por los medios de difusión masiva para general conocimiento. La línea funciona 24 horas (en turnos de trabajo bastante agotadores de 12 horas continuas cada equipo). La experiencia en lo personal ha sido muy enriquecedora y nos ha permitido conocer el sentir de la población y ayudar a la solución de no pocos problemas individuales, familiares y colectivos. Debo reconocer que hemos contando con el apoyo de los gobiernos e instituciones locales, que han apreciado a esta retroalimentación como una manera de mejorar la calidad de su trabajo y detectar los errores e insuficiencias de las acciones concretas que se realizan en los territorios. En cientos de llamadas atendidas en los más de tres meses que llevo trabajando en esa línea de atención he podido apreciar la confianza de la población en lo acertado de la estrategia cubana, independientemente que la llamada se relacione con una queja sobre un problema particular.

La transparencia informativa, el debate público entre las máximas autoridades de los aspectos positivos y negativos que han surgido en la práctica, ha reforzado esta apreciación positiva de la población y su apoyo abrumadoramente mayoritario. Sin este soporte consciente hubiera sido imposible evitar declarar la cuarentena nacional o provincial, y reservarla sólo para aquellos municipios y localidades donde se produjeron eventos de transmisión local comunitaria.

Otro elemento importante a tener en cuenta es el protocolo de tratamiento aplicado que contempla desde la protección inespecífica y la estimulación del sistema inmunológico de las personas sanas, hasta el tratamiento clínico de los positivos asintomáticos y los casos clínicos en sus diferentes fases de manifestaciones leves, graves y críticas con peligro inminente para la vida. A quienes de ustedes lo soliciten les puedo enviar la Versión 1.4 de este protocolo. Los esquemas de tratamiento se han sustentado tanto en la corta experiencia internacional acumulada, como en los resultados de los estudios y antecedentes científicos nacionales. Considero que nunca antes se mostró una integración tan productiva de diferentes grupos e instituciones científicas cubanas, investigando problemas particulares comunes o relacionados con tanta intensidad y espíritu colaborativo.

El contar con una poderosa red de Atención Primaria de Salud, apoyada además por los estudiantes de las Ciencias Médicas que voluntariamente se sumaron, ha permitido realizar una pesquisa activa sistemática de los sintomáticos respiratorios, indagando y detectándolos directamente en sus hogares. Esto, unido al control epidemiológico de los focos y eventos locales, así como los estudios poblacionales de detección de asintomáticos en comunidades supuestamente no afectadas, ha permitido diagnosticar muy tempranamente la mayoría de los casos, muchos de los cuales ya estaban aislados por ser contactos de casos positivos.

El diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno son la clave del éxito clínico del modelo cubano.  Hasta el día 1ro de julio, se habían diagnosticado 2353 casos positivos a la COVID-19, de los cuales 2221 se habían recuperado, lo que representa un 94,4%. Se mantenían hospitalizados 69 pacientes (44 positivos y 25 sospechosos), 2 extranjeros evacuados. En todo el curso de la pandemia se han reportado 86 fallecidos, para una Letalidad de 3,7 % y una Tasa de mortalidad por 100,000 habitantes de 0.76.

Durante la mayor parte de su evolución la COVID-19 en Cuba ha transitado favorablemente por debajo del mejor escenario pronosticado como se aprecia en esta gráfica.

 Imagen 1. Enfermos hospitalizados por día

 

Fuente: Conferencia de Prensa del MINSAP. Cubavisión 

 Como se puede apreciar, la pandemia en Cuba presenta una favorable tendencia descendente, lo que ha permitido abrir la Fase 1 recuperativa en todas las provincias excepto La Habana, y dado que en casi dos semanas no se ha registrado un rebrote, se ha decidido abrirla también en la capital a  partir del viernes 2 de julio.

Imagen 2. Casos según semanas

 

Fuente: Conferencia de Prensa del MINSAP. Cubavisión


Imagen 3. Letalidad, según meses

 

Fuente: Conferencia de Prensa del MINSAP. Cubavisión

Este enfoque integral e intersectorial ha permitido que el sistema sanitario haya trabajado sin máximas tensiones, dedicando los recursos humanos y tecnológicos necesarios para cada caso, sin entrar en el dilema de decidir su aplicación por criterios de selección que siempre implican la discriminación entre pacientes.

La obtención de tasas de agravamiento y letalidad inferiores a las que se han logrado en países con mayor disponibilidad de recursos de todo tipo, aunado a altas tasas de recuperación de los enfermos que han desarrollado formas clínicas, son el mejor indicador de la calidad de los protocolos clínicos aplicados, confirma la alta preparación técnica de los profesionales de la salud en Cuba.

La invisibilidad de los resultados de Cuba en el control de la pandemia para la mainstream de los oligopolios mediáticos

El Global Health Security Index, un informe publicado en octubre de 2019 por un proyecto conjunto de la Universidad Johns Hopkins, que asumo muchos de ustedes conocen, evaluó la seguridad sanitaria en 195 países. Este estudio alertó acerca de que ninguno estaba preparado para enfrentar una pandemia, incluido Estados Unidos de América que encabezaba el índice con 83,5 sobre 100 de una media mundial de 40.

Según este Index, Cuba aparece en el lugar 110 del ranking mundial entre 195 países en cuanto a la capacidad para asegurar la salud de su población. Esto la sitúa por debajo incluso de muchas naciones de África, Asia y América Latina, cuyos indicadores sanitarios distan mucho de los alcanzados por Cuba y a varios de los cuales les presta amplia colaboración en este campo.

En cuanto a la capacidad del sistema cubano para dar respuesta y mitigar epidemias, este Index la ubica en el puesto 149. Es evidente que después de la COVID-19 será necesario que la Universidad Johns Hopkins revise sus fuentes e indicadores si efectivamente pretende hacer un análisis atenido a una realidad  que rebasa los datos y la metodología en los que basó su evaluación. Dando por sentada la seriedad del estudio y su no politización, es evidente que su concepción e interpretación de resultados deja de lado elementos que sustentan la capacidad de resiliencia socioecológica que Cuba ha demostrado en su controversia desigual contra el férreo cerco tendido por su poderoso enemigo.

Con gran frustración los promotores de la guerra no convencional contra Cuba, se hayan desprovistos de una explicación plausible de por qué la COVID-19 no ha producido una tragedia de grandes proporciones en un país que han asediado y castigado para crear las condiciones objetivas favorecedoras de que un desastre así se produjera. De ahí el silencio de los grandes medios y las suspicacias sobre la información que Cuba brinda a los organismos internacionales.  Mientras se promociona hasta la saciedad los resultados de otro país latinoamericano exitoso en el enfrentamiento a la pandemia como Uruguay, se obvia paladinamente a Cuba que ha logrado indicadores similares, o mejores incluso que Uruguay.

Un análisis somero permite evidenciar esta manipulación. Según el reporte de tendencias críticas del Johns Hopkins Coronavirus Resource Center correspondiente a la actualización del 2 de julio de 2020, los datos comparativos de ambos países eran los siguientes:


País

Casos confirmados

Fallecidos

Tasa de Letalidad

Tasa de mortalidad por 100,000 habitantes

Uruguay

943

28

3.0%

0.81

Cuba

2348

86

3.7%

0.76

 Si se tiene en cuenta que la población de Uruguay es de 3,449,299 y la de Cuba de 11,338,138, la Tasa de Morbilidad por 100,000 habitantes a la COVID-19 de Uruguay sería de 27,3; mientras en Cuba sería de 20,7.

A lo anterior pudiera agregase el análisis comparativo contenido en el reporte de COVID-19: Government Response Stringency Index  de la Universidad de Oxford en su actualización del pasado 6 de junio, donde se puede constatar que la respuesta gubernamental cubana está más apegada al cumplimiento de los 9 indicadores seleccionados para este estudio:

Imagen 4. Índice de rigurosidad de la respuesta del gobierno

Fuente: Government Response Stringency Index de la Universidad de Oxford.

La Unión Europea acaba de emitir un listado de 15 países cuyos ciudadanos están autorizados a ingresar en su territorio. Cuba ha quedado excluida a pesar que sus indicadores epidemiológicos como acabo de mostrar son similares a Uruguay y mejores que los de Canadá, dos de los países beneficiados.

Es resumen, las palmas para Uruguay, pero también para Cuba, ambos países se encuentran entre los que muestran los mejores resultados de la región en el enfrentamiento a la COVID-19.

Finalmente, quisiera referirme a la campaña desatada por la propaganda de derecha para desacreditar la colaboración médica internacional cubana en el enfrentamiento a la COVID-19 y la indicación expresa de que no se solicite o se cancele esta cooperación por parte de aquellos países que así lo han hecho. Se acusa a las brigadas médicas cubanas de ser objeto de una especie de esclavitud moderna o de componerse de espías y agitadores políticos. Yo he realizado dos misiones de colaboración en Yemen (2002-2004) y Angola (2013-2016). Me siento muy orgulloso de haberlo hecho, y por lo tanto, muy ofendido con ser objeto por carácter transitivo de estos epítetos de esclavo, espía o conspirador, muy alejados de la realidad, dado que puedo dar fe que a los cooperantes cubanos en el campo de la salud se nos exige concentrarnos en el trabajo para lo que fuimos contratados y no inmiscuirnos en los asuntos religiosos, culturales, políticos o económicos del país receptor.

 

Imagen 5. El autor durante su colaboración como parte de la misión médica cubana en Angola

Fuente: Archivo personal del autor.

La práctica de la solidaridad y la cooperación internacional en el campo de la salud ha sido un principio ético de la medicina revolucionaria desde que en 1963 se envió la primera brigada internacionalista a la recién liberada Argelia. Esta voluntad quedó refrendada en el juramento de los primeros médicos graduados después el triunfo de la Revolución, simbólicamente efectuado tras la ascensión al Pico Turquino en la Sierra Maestra en 1965. Los deberes morales asumidos por aquella hornada de profesionales de la salud significaron la continuidad de los mejores valores de la medicina cubana, pero al mismo tiempo constituyeron una ruptura con los estrechos moldes de la ética médica imperante hasta ese momento. Los egresados de esa promoción sentaron un precedente histórico al comprometerse a renunciar al ejercicio privado de la medicina, cumplir servicio social en los lugares donde fuera necesario, promover el carácter preventivo de las acciones de salud y practicar la solidaridad internacional en el campo de la salud. Estos principios convergen en lo que los padres fundadores de la nación cubana consideraron el sol del mundo moral, la justicia.

Las relaciones de amistad y colaboración establecidas por Cuba con las naciones que fueron emergiendo del proceso de descolonización en África y Asia, propiciaron que la cooperación en el campo de la salud adquiriera una enorme vitalidad. Por otra parte, en la medida que se fue rompiendo el cerco diplomático impuesto en América Latina y el Caribe como parte de la guerra no convencional de Estados Unidos contra Cuba, también gobiernos amigos de la región solicitaron ayuda en este campo, tanto en convenios a largo plazo, como ante determinadas emergencias ocasionadas por desastres naturales. Hoy día, la colaboración internacional de Cuba en el campo de la salud en diferentes modalidades se ha extendido a decenas de países de todos los continentes.

La solidaridad cubana en salud se ha manifestado no solo en el envío de brigadas, medicamentos, material gastable y equipos, sino también en la formación de recursos humanos en Cuba o en los países de origen, así como en la transferencia tecnológica y el desarrollo conjunto de proyectos de investigación científica y producción de medicamentos. Gran parte de esta colaboración ha sido gratuita, y otra por convenios mutuamente ventajosos con aquellos países que están en condiciones de asumirlos. Por medio de esta práctica solidaria se ha contribuido a hacer efectivo el principio de justicia al mejorar la accesibilidad de los menos favorecidos a servicios médicos de calidad, ofrecidos tanto por el personal cubano como por los propios recursos humanos de las naciones receptoras formados al amparo de esta cooperación.

Hasta el momento se han enviado más de 30 brigadas a más de 20 países para colaborar con el enfrentamiento a la COVID-19, algunos de los cuales no contaban anteriormente con colaboración cubana como Italia, Andorra, los territorios franceses de Ultramar, Perú o México.

Imagen 6. Mapa infográfico sobre la colaboración médica internacional de Cuba

Fuente: MINREX https://www.google.com/url?sa=i&url=http%3A%2F%2Fwww.cubaminrex.cu%2Fes%2Fmapa-infografico-sobre-la-cooperacion-medica-internacional-de-cuba&psig=AOvVaw2coYqoIJE9efcuHjtdIyaT&ust=1594084846617000&source=images&cd=vfe&ved=2ahUKEwjwzbv5urfqAhWKTTABHT6uD3AQr4kDegUIARCpAQ

La campaña mediática y diplomática desatada contra la colaboración cubana en salud es parte del renovado ímpetu que la administración norteamericana actual le ha dado a la guerra no convencional contra Cuba, con el doble propósito de socavar el prestigio alcanzado y la admiración que ha despertado, así como limitar los recursos que provienen de los convenios de colaboración. Las críticas politizadas al despliegue de las brigadas médicas cubanas en el enfrentamiento a la pandemia COVID-19 forman parte de estas acciones que ya venían desarrollándose y que no han tenido el pudor de detener ante la situación extrema que atraviesa la humanidad. En contraposición se ha generado otra campaña internacional para que se otorgue el Premio Nobel de la Paz a las brigadas médicas cubanas del Contingente Henry Reeve especializado en el enfrentamiento a catástrofes y grandes epidemias.

Mientras la mayoría de los países desarrollados se concentran en resolver internamente los efectos de la epidemia en su territorio, e incluso acaparan y se disputan los medicamentos, ventiladores y mascarillas, solo pocos gobiernos han ofrecido su solidaridad y ayuda efectiva a los demás. Por esa razón son tan reprobables estas críticas y presiones diplomáticas para obstaculizar la colaboración cubana. En cambio, resultan moralmente demoledores los aplausos de los taxistas madrileños al paso de la brigada cubana que se desplegó hacia Andorra y el conmovedor dibujo de un niño lombardo en el que entrelaza las banderas de Cuba e Italia.

¿Qué nos deja esta experiencia?

La COVID-19 ha traído consigo también algunos aspectos positivos como nuevas formas de relacionamiento social en condiciones de aislamiento, expresiones artísticas y comunicacionales novedosas, ocupaciones laborales diferenciadas, actividades docentes a distancia en todos los niveles de enseñanza, prácticas comerciales solidarias, atención comunitaria a las personas más vulnerables, gobierno electrónico, acciones de salud como el pesquisaje proactivo masivo en la atención primaria, entre otras.

Se ha mostrado una relación cualitativamente nueva entre el pensamiento científico y la dirección política de los procesos sociales y económicos. De igual manera, por obligación objetiva se han descentralizado gran parte de las decisiones dentro de una estrategia general claramente definida, pero con una correlación diferente de poder entre los órganos de gobierno centrales y los locales. 

Ante la inminencia de una amenaza a la estabilidad y supervivencia misma del grupo, se ha sacudido la afectividad colectiva con la reapreciación de valores que fueron cardinales en otros momentos del universo moral nacional como la responsabilidad individual y colectiva que ahora reemergió para asumir las medidas de protección y el control epidemiológico; o la solidaridad concretada en la reactivación de redes de relacionamiento comunitario para la atención a los más vulnerables.

Se ha convertido en un lugar común la expresión de que transitamos hacia una “nueva normalidad” en la dinámica de la vida social, pero cabe preguntarse ¿qué será lo nuevo y qué lo normal en el mundo post COVID-19?

Disculpen si me he extendido mucho y el texto de estas notas es muy agresivo. Reconozco que es fruto de la indignación ante tanta manipulación y mentiras descaradas sobre la real situación y resultados del enfrentamiento a la COVID-19 en Cuba y su participación en el esfuerzo internacional contra este flagelo que nos afecta a todos.

Mis afectos a todos, 

José Ramón Acosta Sariego

2 de julio de 2020