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Carlos J. Delgado


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martes, 18 de agosto de 2020

CUBA COVID-19: EJERCICIO DECONSTRUCTIVO DE UNA REFLEXIÓN FILOSÓFICA

Comparto la réplica al artículo publicado el pasado 14 de agosto, que nos envía el Doctor Francisco Humberto Figaredo Curiel, a propósito de los vínculos entre la bioética y los estudios sociales de la ciencia, la tecnología y la innovación.

Carlos J. Delgado

18 agosto 2020

Francisco Humberto Figaredo Curiel (Camagüey 6/12/1953). Doctor en Ciencias de la Educación (2002). Investigador en los campos de Estudio Ciencia-Tecnología-Sociedad, Teoría de la Educación, Interdisciplinariedad, Tradición Cubana de Pensamiento Ciencia y Conciencia Patriótico-Humanista.

Email: jesuscano@nauta.cu


Recientemente el doctor Carlos Jesús Delgado Díaz publicó en su blog el texto Cuba COVID-19: vacunas y ciudadanía que contiene una reflexión filosófica acerca de una expresión de la ciencia-tecnología actual de gran interés para la humanidad, la producción de vacunas, en la que se integran importantes aspectos de los campos de estudio Bioética y Ciencia-Tecnología-Sociedad (CTS).

Bioética y CTS emergieron entre las décadas 1950-1970 condicionados por las mismas circunstancias sociales, tanto en el plano de las ideas como en el de la práctica sociopolítica; en el de las ideas, por ejemplo, la Conferencia Rede impartida por C. P. Snow en el marco de las Rede Lectures de la Universidad de Cambrige; los textos La sociedad tecnológica de Jacques Ellul, Primavera silenciosa de Rachel Carson, La estructura de las revoluciones científicas de Thomas Kuhn; en el de la práctica sociopolítica, diversos movimientos sociales (Ciencia para el pueblo, Responsabilidad social en ciencia, Defensores de la tecnología alternativa, lucha por los derechos civiles), creación de distintas instituciones relacionadas con la actividad científico-tecnológica (Agencia de protección ambiental, Agencia de salud y seguridad laboral, Oficina de evaluación de tecnología, Comisión de regulación nuclear).

En el caso de CTS, su objeto de estudio posee, en sentido general, tres componentes: a) los condicionantes sociales de las actividades científicas, tecnológicas e innovativas; b) los entramados-tejidos sociales que conforman tales condicionantes e influyen en la dinámica de las actividades; c) los impactos de las actividades científicas, tecnológicas e innovativas en los demás aspectos de la historia.

La lectura de la referida reflexión me provocó el presente ejercicio deconstructivo, que denomino socio/bio/tecno/cognitivo (SBTC) en espera de un mejor nombre. Lo socio y lo bio en el inicio, porque la vida, los conocimientos, las ciencias, las tecnologías y las innovaciones son siempre contextuales; y porque sin vida no hay producción, socialización y utilización de conocimientos y artefactos.

Se respetó la lógica de la reflexión, con los subtítulos numerados, entrecomillados y en negrita para su clara identificación. En cada uno de ellos se exponen, primero y centradas, algunas de las ideas presentes en la reflexión filosófica; luego breves consideraciones SBTC con un encabezamiento en itálica y, por último, se intercalan, aspectos pertenecientes a la tradición cubana de pensamiento ciencia y conciencia patriótico humanista, que contiene valiosos elementos de orientación CTS y bioética. Dicha tradición la inició Félix Varela y Morales en la primera década del siglo XIX y ha mantenido su vigencia hasta hoy gracias a los aportes de relevantes personalidades de la cultura, la ciencia, la educación y la política, en especial José de la Luz y Caballero,  Nicolás José Gutiérrez, José Julián Martí Pérez, Enrique José Varona PeraFernando Ortiz Fernández y Fidel Alejandro Castro Ruz. El ejercicio da continuidad a lo expresado por su autor en diversos escenarios acerca de la necesidad de hermanar bioética y CTS, al menos en el contexto cubano.

 

1. “Las noticias de la mañana traen novedades”

El martes 11 de agosto las autoridades rusas anunciaron el registro de la vacuna Sputnik V y la preparación para su producción en varios países a partir de noviembre. Ayer jueves 13 de agosto las autoridades mexicanas anunciaron haber alcanzado un acuerdo con AstraZeneca, la Universidad de Oxford y la Fundación Carlos Slim para la producción en el país de otra vacuna contra el coronavirus.

Inmediatamente la prensa (BBC, CNN, Washington Post, New York Times), se hizo eco de varias preocupaciones…

El comienzo socio/bio/tecno/cognitivo

Del lado de CTS,

- por la selección de un contexto internacional socionoticioso que gira alrededor de un importante hecho científico-tecnológico actual y

- el destaque de valoraciones existentes, favorables y desfavorables, así como de factores sociopolíticos, sociopsicológicos y sociocomunicacionales que las condicionan.

Del lado de bioética,

- por tener como fondo el problema central de la bioética, la preservación de la vida humana, junto a importantes aspectos que la convierten en algo difícil de sobrellevar si están ausentes o presentan sensibles grietas:

- democracia, comunicación y conocimiento.

La tradición…

…los dos “grandes problemas humanos…: la conservación de la existencia, -y el logro de los medios de hacerla grata y pacífica” (Martí Pérez, José J. (2001). Obras Completas. Tomo 22, p. 308. Versión en CD-ROM de los 27 volúmenes de la Segunda edición publicada por la Editorial de Ciencias Sociales del Instituto Cubano del Libro en 1975. Centro de Estudios Martianos y Karisma Digital).

Y así se va por la ciencia verdadera, a la equidad humana: mientras que lo otro es ir, por la ciencia superficial, a la justificación de la desigualdad, que en el gobierno de los hombres es la de la tiranía (Martí, tomo 21, p.432).

 

2. “Ciencia, tecnología”

La ciencia y la tecnología marchan hoy estrechamente unidas, pero debemos distinguirlas bien y reconocer su diferencia.

La ciencia ha desarrollado mecanismos propios para evaluar los conocimientos que produce.

La tecnología actual, por su parte tiene también sólidas bases cognoscitivas relacionadas con la ciencia y sus métodos, pero sus resultados pretenden estar en función de la sociedad de una manera más inmediata.

Un intermedio CTS necesario

Las relaciones entre la ciencia y la tecnología han sido uno de los objetos históricos de las reflexiones CTS. En fecha tan distante como 1939, Bernal planteó que:

“… la ingeniería biológica aplicada en una escala adecuada genera los más sorprendentes resultados, y en colaboración con los nuevos métodos agrícolas puede resolver técnicamente el problema del suministro de alimentos al mundo. Lo que nos falta aún son los ajustes sociales y económicos necesarios para hacer realidad tal posibilidad” (Bernal Desmond, John (1946). The social function of science, London George Routledge & SONS LTD, p. 44).

También expresó que “La ciencia es una gran fuerza social transformadora, factor decisivo en el crecimiento de la racionalidad humana y parte integrante de la cultura”. (Ibid, pp.408-412).

Desde una visión de la realidad patriótico-humanista integradora, las reflexiones acerca de los nexos de la ciencia con la tecnología y los demás aspectos de la historia (producción, política, educación, cultura…), están presenten en diversos textos martianos.

La tradición…

Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías (Martí, tomo 6, p. 18).

Que la enseñanza científica vaya, como la savia en los árboles, de la raíz al tope de la educación pública (Martí, tomo 8, p. 278).

Ciencia y libertad son llaves maestras que han abierto las puertas por donde entran los hombres a torrentes, enamorados del mundo venidero (Martí, tomo 6, p. 24).

Se sabe ya, por ser acontecimiento trascendental que todo el mundo ha celebrado, que de México a New York, como a cualquier otro lugar de los Estados Unidos, se puede venir por ferrocarril. Este es acontecimiento grato, si del lado latino de la frontera viene acompañado por una desapasionada previsión, habilidosa vigilancia y permanente entereza. Con todo eso, será el ferrocarril cosa excelente. Sin eso, pudiera no serlo (Martí, tomo 8, pp. 393-394).

Lo “que da al hombre el poder no es ese mero conocimiento que viene del uso de los sentidos, sino ese otro conocimiento más profundo que se llama Ciencia(Martí, tomo 25, p. 216).

 

3. “Las razones para las prisas”

Vacunas que lograsen la inmunidad a corto plazo y cortasen la propagación del virus son altamente deseables, pero la pandemia por sí sola no justifica las prisas actuales. Las prisas responden también a razones económicas y políticas, y a un conjunto de intereses muy variados. Entre ellos (…) la intensa competencia entre varias vacunas en proceso de elaboración, los intereses públicos y privados predominantes en la carrera actual, los recursos y esfuerzos invertidos.

De nuevo la integración socio/bio/tecno/cognitiva

De una parte, los dos problemas bioéticos principales: el “conocimiento de cómo usar el conocimiento para la supervivencia humana y para mejorar la condición humana”; de otra, los diversos factores sociales entretejidos que influyen en los usos de los conocimientos; en el caso de las vacunas: intereses públicos y privados, recursos y esfuerzos invertidos, preocupaciones éticas, propaganda política, falta de autocrítica y democracia. La siguiente cita revela un caso histórico de entrelazamiento de factores sociales:

Se sabe que especuladores franceses e ingleses acarician desde hace algún tiempo la idea de construir un túnel entre Dover y Calais, que hace innecesarios a los numerosísimos viajeros entre Inglaterra y Francia el enojoso viaje a través del Canal de la Mancha, revuelto siempre y encrespado. Pero ahora se levantan objeciones de carácter nacional, que amenazan ahogar la empresa en su cuna. Inglaterra parece atenderlas y el Parlamento no las desoye, y está dispuesto a estudiarlas minuciosamente. El argumento principal de los adversarios del canal es que el riesgo militar que de él puede venir a Inglaterra es tan grande, que él debe… impedir que el túnel se lleve a efecto. A eso le responden… que el túnel puede ser construido de manera que en caso de invasión por él, suceda a los invasores lo que en el mar Rojo sucedió al ejército del faraón; pero Sir Garnet, opuesto a la construcción  del túnel, replica que todas las combinaciones químicas para volar el túnel en caso de invasión, pueden fallar en el momento dado, por torpeza, por cohecho; por inactividad de los empleados ingleses encargados de aplicar la combinación, o por un golpe de mano de los invasores… (Martí, tomo 23, pp. 242-243).

 

4. “¿Democracia cognoscitiva y comunicacional?”

La sociedad emergente de la modernidad europea se caracteriza de manera generalizada por la falta de democracia cognoscitiva y comunicacional (…) el poder del conocimiento está depositado en los expertos.

La falta de democracia cognoscitiva y comunicacional se debe a un conjunto de condiciones objetivas, entre ellas, que la mayoría de la ciudadanía carece de conocimientos para comprender, juzgar y decidir sobre cuestiones científicas y tecnológicas; la existencia de una división del trabajo que especializa para bien, y nos asigna funciones sociales específicas a partir de nuestro desempeño especializado dentro de la sociedad. (…) la apropiación de la verdad por instituciones públicas y privadas, los desbalances de poder y las hegemonías comunicacionales, los sesgos que establecen los intereses a que responden los medios, y las instituciones globales y locales.

 

5. “Voces que deberían ser escuchadas”.

La pandemia retó la validez de las organizaciones globales y los gobiernos, y ha puesto en entredicho y crisis a muchas de ellas, así como a la capacidad para dar una respuesta global a un problema de igual naturaleza.

Ahora con el tema de las vacunas, vuelven a plantearse las preguntas por la capacidad de los gobiernos y los Estados para atender la crisis desatada por la pandemia, y la fragilidad de las instituciones globales.

Sin embargo, no carecemos de institucionalidad y voces que pueden contribuir a evitar que se cometan errores graves, y que ayuden a una adecuada información y educación ciudadana. Entre ellas se encuentran las autoridades regulatorias en cada país, las asociaciones científicas, las academias de ciencias, los estudiosos de la bioética en el mundo y las redes de bioética. Un lugar especial corresponde a los comités internacionales y nacionales de bioética, que tienen la responsabilidad pública de contribuir a la promoción de una ética del cuidado, a la explicación de los dilemas, a la educación ciudadana y la comprensión humana.

Guardar silencio es el mayor de los errores, porque favorece la confusión, deja la ciudadanía indefensa, no contribuye a la toma de decisiones por los gobiernos, y deja las manos libres a quienes toman caminos que pueden conducir a graves errores y consecuencias.

Dos subtítulos finales que ayudan a comprender mejor la necesidad del hermanamiento bioética-CTS

- La vida cognoscitiva y comunicacional de los seres humanos en la actualidad está siendo afectada sensiblemente por factores sociales objetivos.

- Se cuenta con los actores sociales necesarios para contrarrestar el poder tecnocognoscitivo que han alcanzado los expertos.

- Las alertas, denuncias y críticas tempranas en cada rincón del planeta contra todo lo que perjudique la supervivencia y el mejoramiento de la condición humana, comprensiblemente expresadas y científico-tecnológicamente bien documentadas, constituyen tareas de primer orden.

¿Para qué si no para poner paz entre los hombres han de ser los adelantos de la ciencia? (Martí, tomo 11 p. 292).

El que sabe más, vale más. Saber es tener. (…). El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos, en la instrucción del pensamiento, y en la dirección de los sentimientos. (…) Un hombre ignorante está en camino de ser bestia, y un hombre instruido en la ciencia y en la conciencia, ya está en camino de ser Dios. (…). El mejor modo de defender nuestros derechos, es conocerlos bien; así se tiene fe y fuerza: toda nación será infeliz en tanto que no eduque a todos sus hijos. (Martí, tomo 19, pp. 375-376).

El trabajo hermanado de los bioeticistas y cetecistas cubanos cuenta con fundamentos históricos y actuales: la tradición cubana de pensamiento ciencia y conciencia patriótico-humanista, que debería ser declarada parte del patrimonio cultural de Cuba, y el proyecto nacional por y para una patria soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible. Se requiere la unión en todos los espacios posibles, evitar afectiva e inteligentemente los celos profesionales donde se manifiesten y proyectar acciones que permitan enfrentar y vencer los grandes desafíos de nuestra patria que es humanidad.

 

Francisco H. Figaredo Curiel

17 de agosto de 2020

sábado, 4 de abril de 2020

LECTURAS 1. EL PROBLEMA DE LAS CULTURAS





Estévez Rams, Ernesto, 1967- Entre el pensamiento humanista y el paradigma científico: el problema de las culturas./ Ernesto Estévez Rams; prólogo Jorge Núñez Jover. -- La Habana: Editorial UH, 2019. 112 p. ISBN: 978-959-7251-56-9



El 7 de febrero pasado tuve el gusto de presentar en el Aula Magna de la Universidad de La Habana este libro, bellamente escrito y cuidadosamente editado, dos cuestiones que contribuyen a su lectura.
En su prólogo el Dr. Jorge Núñez Jover nos presenta al autor, los orígenes del texto en la coincidencia con las preocupaciones de otros intelectuales cubanos, y la amplitud de horizontes del autor, cuestión esta última, que sobresale en el texto, cautiva al lector, y desde la primera página le atrapa. Quienes se acerquen a este libro, sobre todo los intelectuales, debemos sin embargo estar alertas porque será necesario estar dispuestos a saltar las barreras de los pequeños espacios donde nos hemos especializado, y tener disposición para buscar y aprender. Si la perspicacia crítica no se acompaña de una disposición para aprender, el lector caerá en la trampa de cerrar las puertas al diálogo no solo con el autor, sino con las tradiciones de pensamiento y construcción de modos de pensar humanos que constantemente pone sobre la mesa de discusión y valora.
El lector que asuma una postura de aprendizaje podrá ser responsable de los resultados de su lectura, pues como excelente ensayista el autor argumenta y sugiere, contraargumenta y … en ocasiones concluye, pero en muy pocas, pues en la mayor parte del texto se abren nuevas preguntas, y cada lector a su vez, podrá abrir las suyas.
Comparto que lo leí con rapidez, por la familiaridad de los asuntos y la fluidez de la escritura. No es un libro donde se exponen definiciones, conceptos y teorías, sino donde se siente y expresa un pensamiento que vuela. Al leer, descubrí cuestiones nuevas que no sabía, sentí la brisa fresca de los argumentos pensados con originalidad, y me he quedado con la impresión de que se trata de un libro que ayuda, no solo a adentrarnos en el dilema de las culturas, el pensamiento humanista y el paradigma científico; lo que a mi juicio hace muy bien el autor, sino que nos coloca frente al espejo y nos ayuda un poco más a entender lo que hacemos, y quiénes somos los seres humanos. Situados ante el espejo de lo que hacemos y cómo lo pensamos, se devela la trama individual y social, personal y cultural, cultural y civilizatoria, esto es cultural (totalizadora y arraigada, propia e irrepetible) y civilizatoria (fragmentada y desarraigada, ajena y transferible).
El libro tiene una estructura sigilosa, pues al excelente Prólogo antes mencionado, siguen 8 capítulos, sin enunciados, lo que es un acierto, pues obliga al lector a seguir y reconstruir por sí mismo la lógica implícita del texto, no declarada en titulares. Eso también atrapa, como en las grandes novelas, por el espíritu narrativo. Esta es una cualidad notable del libro, pues todo el texto abunda en argumentos sobre la importancia de la cultura científica, y su forma expresiva hace carne en la narrativa ensayística, propia de la cultura humanística. En ese sentido, estremece, es decir, es estéticamente un libro bello.
La estructura del libro termina con una amplia Bibliografía que evidencia la consulta realizada con las fuentes universales imprescindibles para el tema, y la riqueza de la producción cubana.
Por supuesto, por el tema, el autor, y la naturaleza misma del ensayo, no faltan en el texto polémicas abiertas y temas complicados:
…la interpretación del affaire Sokal más allá del ámbito específico de los postmodernos;
…la interpretación de la insustancialidad de la ciencia por Heidegger;
…la distinción y relación entre ciencia y tecnología;
…el uso de los términos humanista y humanístico;
…si las resistencias sociales y culturales a las evidencias científicas que refutan fundamentos de verdad para el racismo, y otras ideologías, son en sí mismas o no, resistencias cognoscitivas, rechazo a verdades, o un fenómeno cultural de mayor y más profunda raigambre;
…si los dilemas que afrontamos “se presentan como una batalla entre la capacidad tecnocientífica alcanzada y la insuficiencia cultural para su uso responsable por parte de la sociedad”, cuestión que ya había ocurrido en el pasado, o por el contrario, los dilemas de hoy se presentan como una batalla entre esa capacidad tecnocientífica alcanzada y la insuficiencia cultural de las ciencias y las humanidades para lograr que la sociedad alcance la sabiduría necesaria para manejar esos conocimientos.
A estos y otros riquísimos asuntos que el libro argumenta y coloca en debate, me gustaría añadir cuatro preguntas. No sé hasta qué punto el texto las contiene, las sugiere, o las provoca en este lector. En cualquier caso, no son preguntas al autor, sino preguntas reflexivas que el libro despierta en este lector:
1.     ¿Tendría sentido distinguir la ciencia de la cultura científica, es decir, la actividad productora de conocimientos de cierto tipo y dentro de ciertos marcos, de la representación que genera en los científicos y se transforma en modo de actuación social?
No solo es polémico porque podríamos entrar a una rica dinámica de argumentos y contraargumentos, sino por la paradoja que encierra: las ideas sobre lo que la ciencia representa para los científicos, no tienen por qué coincidir con la actuación de los científicos que una determinada cultura científica propicia. Así, las posturas más duras en distinguir y separar la ciencia reduciéndola a un espacio pequeño y de privilegio en formas y métodos como, por ejemplo, en el positivismo, se valen siempre de formas propias de la cultura humanística para extenderse en la sociedad. De manera que la cultura científica, que tiene su nacimiento en la ciencia y la vida cultural de los científicos, puede terminar en formas bien alejadas de la ciencia. O quizás no sea más que otra manifestación de la venganza de los vencidos: la especulación filosófica que la cultura del dato desplaza, renace siempre en la base de los argumentos que se evocan para sustentar la validez absoluta del dato.
2.     ¿Convendría prestar atención a los vehículos de la ciencia, muchos de ellos institucionales, como las universidades, y la responsabilidad que les corresponde para fomentar el diálogo entre las culturas, y extender los valores humanísticos y científicos en la sociedad contemporánea? Este asunto me parece crucial en una era, donde las universidades se inclinan ante los poderes públicos, la economía y el mercado, ante las urgencias de acortar tiempos y espacios, y renuncian con frecuencia a extender a la sociedad los valores de la pregunta, el laicismo, la argumentación rigurosa y el pensamiento crítico, como viene señalando desde hace años el filósofo francés Edgar Morin.
3.     ¿Los conflictos actuales con respecto a la responsabilidad en la producción y uso de los conocimientos manifiestan un choque de culturas, la debilidad de una de las culturas que no acepta las verdades que la otra cultura le ofrece, o manifiestan por el contrario, que el universo simbólico humano se ha nutrido, se nutre y se nutrirá, mientras sea humano, de lo real y de lo deseado, del conocimiento y del valor, de la verdad y del error, de la ilusión y del dato, de la practicidad de un lado, y de la poesía y la filosofía del otro? Estas dos últimas, filosofía y poesía son núcleos de la cultura humanística, y efectivamente no sirven para nada práctico, como no sea que sirven para vivir, y sin vida humana no existe la ciencia.
4.     Charle Percy Snow nos legó una distinción clara, fenomenológica, de dos culturas: la de los científicos y la de los escritores. ¿Será que una vez más el fenómeno manifiesta y a la vez esconde la esencia? ¿Hasta qué punto deberíamos distinguir tras las fronteras rígidas que separan la cultura científica y la cultura humanística, las fronteras borrosas que se manifiestan en la pertenencia a una forma común y específica de la cultura humana: el pensamiento simbólico? Pensamiento simbólico y mundo ideal humano que incluye en un solo haz el mito, las formas religiosas, la racionalidad científica, … Quizás, la ciencia y la cultura científica de una parte y las humanidades y la cultura humanística no sean, o no deberían ser vistas como lo opuesto sino como lo diferente dentro de la familia, puesto que todas las ciencias y culturas científicas son también productos históricos, culturales, sociales, humanos, que parten de la estructura generadora de lo ideal, de lo simbólico.
En fin, este es un libro que hay que leer, que es productivo y enriquecedor leer, que es un gusto leer, para coincidir con el autor en su constante reto a la hiperespecialización, que se manifiesta hoy en la ignorancia del conocimiento separado que pretende para sí toda la verdad; coincidir además en su profunda reflexión sobre la pertenencia humana de los conocimientos, la necesidad del cuidado en su manejo, y la importancia de la ciencia y la cultura científicas. Para coincidir, además, en que ubicados en las riberas de cada cultura hemos creído durante demasiado tiempo, que nuestro conocimiento es el mundo o lo presenta de forma plena e infalible, cuando en realidad, es siempre un producto nuestro, humano, temporal y frágil, que necesita ser manejado con prudencia con base en el universo cultural a que pertenece.
Gracias al autor y a la Editorial Universidad de La Habana por este acierto, por las respuestas que ofrece, las preguntas que formula y las que despierta, y porque contribuye a pensar juntos el mundo en que vivimos, las responsabilidades que tenemos, y a desear, evocar, y trabajar por hacer realidad el mundo nuevo.
El libro está disponible en la Librería Virtual de CITMATEL http://www.libreriavirtual.cu/ 

Carlos J. Delgado
4 abril 2020