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Carlos J. Delgado


viernes, 4 de septiembre de 2020

CUBA COVID-19: BAUTA, CURSO ESCOLAR, RESPONSABILIDAD Y RIESGO

En las últimas semanas he publicado dos entradas en el blog acerca de la problemática de la COVID-19 en el lugar donde resido: Bauta en cuarentena publicado en julio, y Terminó la cuarentena en Bauta, el 1 de septiembre. Las dos, y la que presento en el día de hoy, exploran la pandemia y sus impactos en una localidad pequeña, situada en los límites de la gran ciudad capital, donde las incertidumbres y certezas adquieren sabores particulares.

Como siempre ocurre y es bueno que ocurra con un texto, un mensaje o una obra de arte, los interlocutores realizan lecturas desde sus ángulos propios. Además, lo social puede distinguirse como político, ético, estético, antropológico, económico, etcétera, pero cada uno de esos ángulos es inseparable del otro, por lo que las lecturas diferentes no dependen solo de la perspectiva del lector, sino de la complejidad intrínseca de lo social, donde cada aspecto es inseparable del resto. No excluyo por ello que estos textos puedan tener o tengan lecturas críticas, o políticas, o cualquier otra. Incluso hay quien me ha dicho que no son más que observaciones circunstanciales de la vida cotidiana, casi un registro banal de acontecimientos únicos e intrascendentes de la vida cotidiana de algunas personas que no permiten conclusiones más elevadas.

Y no obstante, reitero que me anima desde lo más profundo la intención antropológica de comprender al ser humano. Es algo que podemos intentar mejor cuando existen condiciones de crisis, mucho más propicias que las “normales”, cuando los seres humanos, colocados de frente a lo extraordinario se manifiestan en sus acciones. Y por otra parte, en tales condiciones, puesto que somos humanos, podemos ser más sensibles y receptivos con respecto a los imaginarios antropológicos que se expresan. Lo que la actuación nos revela puede ir mucho más allá que el acto cotidiano en sí mismo.

Ya sabemos por la ciencia y la literatura que es muy discutible que se pueda atribuir al humano una esencia única e indivisible que lo define. Se puede creer en ella desde las tradiciones espirituales o se puede construir una mediante la reducción del fenómeno humano a un código genético, pero en ningún caso de ello emana que sea, que exprese o agote plenamente el fenómeno humano. Necesitamos comprender al ser humano que colocado en contexto, en situaciones de vida extraordinarias por nuevas o por diferentes, como los roles que desempeñamos, devela más que una naturaleza humana, su condición humana. Ella se manifiesta de modo desigual, no equivalente, incluso contradictorio. Así alguien conocido de amigo puede resultar desconocido como jefe, o padre, unas veces de un modo y otras quizás semejantes, no por variable, sino porque en cada contexto se devela en su multilateralidad, ambigüedad y ambivalencia como humano.

El fenómeno humano nos sorprende, y nos sorprenderá mucho más en el futuro en la medida en que nos adentremos más en la inteligencia artificial, como nos anticipa Máquinas como yo, novela de ciencia ficción que nos anima a pensar qué significa ser humano, qué nos distingue de una máquina, y si es la irreverencia ante la normalización uno de los rasgos humanos por excelencia.

La realidad nos enfrenta al fenómeno humano, y no sería justo calificar de modo invariable a unos y a otros, por sus responsabilidades o por sus decisiones, sin antes explorar las condiciones que contribuyen a que nos revelemos como humanos de maneras que podrían considerarse desde un ángulo unificador como consistentes, inconsistentes, responsables, irresponsables, burocráticas, humanizadas, intransigentes, tolerantes. Por eso escribo sobre Bauta y la pandemia tratando de acercarme lo más que puedo, a lo que aquí ocurre y a la condición humana que se devela tras las conductas y los imaginarios antropológicos.

Situación especial y sensibilidad de las personas en la localidad

La cuarentena terminó en Bauta el 31 de agosto a las 8:00. La misma nota de prensa anunciaba que se mantendrían restricciones como parte de la desescalada, debido a la complejidad de la situación epidemiológica, y que se reanudaría el curso escolar el 7 de septiembre.

Las restricciones se han mantenido desde entonces, con cambios paulatinos y prudentes. Al día de hoy viernes 4 de septiembre, se mantienen varias, entre ellas a la movilidad fuera de la localidad, al ejercicio del trabajo por cuenta propia, y la ausencia de transporte público intermunicipal.

El examen de la situación epidemiológica nos muestra la complejidad de la provincia Artemisa, segunda por su tasa de incidencia, y de la cercana ciudad de La Habana en cuarentena. Asimismo, se conoce que la trasmisión de la enfermedad es un fenómeno complejo, que ha mostrado mayor vulnerabilidad en los entornos de convivencia cuando se violan las medidas establecidas, o se pierde la noción del riesgo posible, y en las contingencias asociadas a indisciplinas y comportamientos irresponsables de las personas en los entornos de su vida privada o laboral.

Un recorrido realizado en el día de hoy vuelve a confirmar, al nivel de experiencia, que somos muy vulnerables aquí.

A unos metros de la secundaria 5 personas de sexo masculino y diferentes edades, jóvenes todos, sentados a la sombra de un arbusto conversan, escuchan música y comparten una bebida, la mayoría de ellos o no tiene nasobuco o lo lleva mal puesto, todos incumplen lo establecido a la vista de todos, impunemente.

Sigo adelante.

Cerca de la clínica estomatológica me cruzo con tres niños, de edades diferentes, todos de nivel escolar primario, con sus nasobucos bien puestos, conversando entre ellos. A mi regreso los vuelvo a encontrar, ellos también vienen de vuelta. El mayor ya no trae protección, y camina sobre el muro recién construido en el área deportiva cercana a la clínica. Los más pequeños le persiguen por la acera en paralelo, en lo que parece ser una competencia improvisada. Simplemente juegan.

Subo por “la calle del cuartel”, y una cuadra antes de la casa donde vivían mis abuelos maternos, me encuentro una animada conversación de vecinos. La misma de toda la vida entre vecinos que se conocen y comparten la taza de café. Todos son adultos, sexos diferentes, sus dientes a la vista, alguno que otro alza la voz, disfrutan de la charla y se sienten en casa, aunque están en medio de la calle. Así es en los barrios de Bauta, donde los autos deben pedir permiso para transitar. Para mi asombro, uno lleva por nasobuco una mascarilla de pintor, sobre la cabeza, de sombrero. Mi limitada imaginación no había concebido posible tal uso.

Son apenas ejemplos de situaciones cotidianas, que constata un transeúnte observador, y que muestran cuan vulnerable es todavía el entorno local.

En estas circunstancias no es extraño que una parte de los pobladores del municipio se muestre preocupada ante el reinicio de las actividades escolares una semana después de concluida la cuarentena. Tiempo brevísimo en que no se alcanza todavía ni a medir a nivel personal los traumas de la sobrepresión de la cuarentena y la inmediatez de personas enfermas, la incertidumbre de la prueba realizada, en fin... la pandemia de cuerpo presente.

¿Es seguro reiniciar ahora el curso escolar en Bauta?

Es difícil responder una pregunta como esta por la multitud de datos y variables que implica. Desde el punto de vista social, las decisiones no pueden tomarse para satisfacer el deseo o gusto de cada persona, pero siempre pueden y deben tomarse en cuenta las condiciones del contexto.

Existe información pública que evidencia la preparación de la institucionalidad educativa para el reinicio de las actividades, que va desde el nivel del Ministerio de Educación a las escuelas. Los maestros y las direcciones de las escuelas hacen su parte, preparan y concilian sus planes, adecuan los entornos escolares. Pero la lógica institucional y la lógica de una familia que cuida a sus hijos son lógicas diferentes y no tienen por qué coincidir siempre. Se debe evitar que lleguen a ser lógicas contrapuestas cuando, mediante el diálogo pueden en realidad complementarse. Además, no olvidemos que las diferencias de perspectivas y lógicas aporta calidad, pues lo que para una está oculto, otra puede divisarlo. Y este es el caso.

En una reunión “de padres” que tuvo lugar en una de las escuelas en la mañana, las madres y padres del nivel preescolar manifestaron su preocupación con el inicio de las actividades, la cantidad de niños en el grupo, la ubicación de los niños en las mesas, la factibilidad de que los adultos en sus casas infecten a un niño que resulte asintomático y a su vez contagie a sus compañeros de aula. 

No son insensibles a lo alcanzado institucionalmente, aprecian la calidad de la maestra, su entrega y excelencia. 

No vienen a criticar ni a cuestionar, están preocupados, y traen propuestas. Proponen por ejemplo, que se realicen las actividades de preescolar formando grupos más pequeños, que los niños estén más separados en el aula y no tengan que asistir los mismos todos los días, sino por grupos. Les parece razonable y aportaría mayor seguridad. La misma idea estuvo valorada antes por los maestros, pero la instrucción institucional que se adoptó finalmente es seguir otra metodología. 

Los padres insisten, se conversa, se dialoga con la maestra y la directora. El diálogo es el gran educador y cuando hay diálogo todo es posible, porque se puede construir juntos y crece la responsabilidad de todos mediante el involucramiento. 

Se hace la consulta telefónica con alguien de un nivel superior a la escuela. La respuesta es inflexible: “se debe seguir la metodología establecida, pues los niños deben socializar.” Termina el diálogo de forma abrupta, pues más allá de la escuela no ha sido posible dialogar, no hay interlocutor dialógico del otro lado de la línea telefónica.

Lo que es punto final desde la lógica institucional puede ser punto de reflexión desde la lógica pedagógica, y punto de inflexión desde la lógica de padres, madres y abuelos.

La lógica institucional se impone por su propio peso, todas las escuelas son iguales y la metodología a seguir está clara, definida. Seguirla es una cuestión de disciplina, rigor, y la calidad no se garantiza sin disciplina. La seguridad tampoco.

La lógica pedagógica dice otra cosa. 

Paulo Freire y Edgar Morin me susurran al oído mientras pienso y escribo. 

"Siendo el amor fundamento del diálogo, es también diálogo. De ahí que sea, esencialmente, tarea de sujetos y que no pueda verificarse en la relación de dominación".

Paulo Freire

Pedagogía del oprimido

Siglo XXI, p. 108

"El programa debe estar sujeto a la vida y no a programar la vida".

E. Morin

Cualquier pedagogo sabe que un problema siempre tiene más de una solución metodológica viable y que se acerque al óptimo, pues ninguna lo alcanzará completamente nunca. Contar con una estrategia metodológica colaborativa y adecuada al contexto es superior a la mejor de las estrategias que se centran en menos actores, y si solo cuenta el actor institucional, la fragilidad aumenta proporcionalmente al aumento de la relación controladora. Lo que para la lógica institucional es orden, disciplina y garantía, se aprecia desde la lógica pedagógica de un modo diferente. La disciplina es importante, vital, pero no es correcto que la metodología se convierta en orden y el orden se conciba como rigidez institucional. Sería válido para la organización militar pero tiene altos costos cuando se convierte en lógica institucional educativa. La disciplina es fundamental, pero será necesario distinguir entre la necesaria disciplina organizacional y el ordeno y mando.

Desde la lógica pedagógica la rigidez de la lógica y la disciplina institucional se hace evidente, puede ser criticable y objeto de estudio para mejorar las prácticas. Pero desde la lógica de los padres se aprecia el cierre y el fin a la colaboración dialógica. Una parte de los padres deciden acogerse al derecho que les asiste para proteger a sus hijos no enviándolos a la escuela.

No tendría que ser así ni tiene que ser así. La lógica institucional educativa debería ser capaz de dialogar más con la lógica pedagógica en primer lugar, y abrirse a la diversidad de formas y caminos. Teóricamente la metodología debería entenderse no como programa cerrado a seguir, sino como estrategia a implementar, y en la implementación están las puertas para el diálogo con el contexto, que incluye a todos y cada uno de los padres.

Quizás todo esto no sea más que un incidente sin mayor relevancia que el enojo de los padres y la subida de presión arterial de los abuelos. O quizás sea un signo distintivo de que hay que colocar el diálogo en el lugar que le corresponde en la pedagogía y en la construcción de las lógicas institucionales.

Retomemos nuestra pregunta ¿es seguro reiniciar aquí y ahora…? No es una pregunta por los datos, sino por la responsabilidad, una cuestión ética fundamental.

En ética y moralidad debe favorecerse siempre la toma de decisiones basadas en la razón, los conocimientos y los valores. No tiene sentido sobreponer unos a otros, pues las decisiones responsables no pueden basarse exclusivamente en uno de esos tres elementos, por evidente que pueda parecernos, pues ninguno por si mismo es suficiente. Se necesitan los tres para contar con una decisión moral pertinente, que en la medida en que cada uno se debilita, desaparece.

Sin duda alguna, comenzar el curso escolar siete días después de terminada una cuarentena, con la huella de un mes de máxima restricción y en medio de restricciones que se mantienen, no parece algo lógico y razonable que se corresponda con un escenario de seguridad y mínimo riesgo.

¿Cuál es la ponderación riesgo beneficio que justifica que aquí precisamente ahora se reinicie el curso escolar?

No la conocemos, pues autoridades como la Ministra de educación en su reciente comparecencia en la Mesa Redonda, han reconocido públicamente la existencia de preocupaciones por parte de los padres, pero no han aportado evidencias claras que muestren que aquí ahora, existen condiciones para reiniciar el curso escolar. Además, es obvio que no se puede particularizar cada municipio en un espacio televisivo.

Recordemos que una argumentación consta siempre de una tesis, la lógica argumentativa y las evidencias que la sustentan. Se afirma que se han valorado las situaciones, y que se reinician las actividades allí donde hay condiciones. No tengo por qué dudarlo. La argumentación se basa en la lógica institucional que se apoya en la evidencia de la preparación de las escuelas para ofrecer condiciones de seguridad que impidan el contagio. No es una lógica y evidencias suficientes, pues su efectividad dependerá internamente de que se cumpla a cabalidad con todo lo establecido. Es algo difícil, aunque no imposible de alcanzar, cuando se cuenta con maestros y personal educativo comprometidos. Pero depende también de que todos somos humanos y podemos cometer errores. Y depende mucho de lo que ocurre fuera de la escuela, en las casas y en la localidad. Y en ese entorno ocurren cosas. Ya mencioné algunas, añado otras...

Aunque se ha mantenido el cierre de las carreteras desde la cuarentena y la ciudad de La Habana está cerrada, existen violaciones conocidas de la norma. ¿Cómo lo logran los transgresores? No lo sé, pero lo logran. No es un fenómeno masivo, pero tampoco tan excepcional como podría suponerse. Se sabe cuando te cuentan el chisme y chiste del ferviente enamorado bautense que en medio de la cuarentena visitaba la novia todos los días en otro pueblo cercano, y a quien los vecinos de la novia llamaron “a contar” para que no los pusiera en riesgo. Se sabe cuando se hace famoso el trillo hacia la escuela Orlando Nodarse, eventual salida hacia Caimito, del ir y venir de personas cruzando la línea del ferrocarril hacia Corralillo… Se sabe de mil maneras algo fundamental y sencillo de entender: la indisciplina que propicia contagios en esta localidad es una realidad tangible.

Así se manifiesta el entorno social donde viven los niños que asistirán a las escuelas, y por eso no basta con que todo esté allí organizado y previsto siguiendo la lógica institucional más rigurosa y estricta que la mente y la planeación humanas puedan concebir. 

Las razones de los padres no son superfluas ni están basadas exclusivamente en el temor y el amor filial, no carecen de conocimientos, por el contrario, cuentan con conocimientos en un nivel de realidad que no es el institucional.

Si los rebrotes han ocurrido en espacios de socialización donde algo ha fallado y los niños, sobre todo los más pequeños no son capaces de tener conciencia de los riesgos a que se enfrentan, ¿no tendría sentido esperar un poco más en este lugar antes de reiniciar? Para mí esperar un poco más tiene todo el sentido propio de una decisión responsable basada en las lógicas de los padres, del conocimiento de lo inmediato, y en el principio preventivo. Lo tiene, porque sería más prudente ante la incertidumbre que el panorama nos presenta, apelar a la sabiduría del escepticismo antiguo, que es una de las fuentes del principio preventivo, y pasar del “ante la duda abstente” a la prudencia de no someter niños pequeños a riesgos innecesarios que están en el entorno, cuando bastaría con esperar más tiempo y explorar alternativas pedagógicas, institucionales y dialógicas.

El reinicio del curso escolar en Bauta el próximo lunes es un acto de confianza, y como dice un titular de El Artemiseño publicado al inicio de la cuarentena en Bauta, En la confianza… está la COVID-19

Carlos J. Delgado
4 septiembre 2020

martes, 1 de septiembre de 2020

CUBA COVID 19: ¿TERMINÓ LA CUARENTENA EN BAUTA?

Hace varios días se comentó en la televisión cubana la posibilidad de que terminara la cuarentena en Bauta. El 30 de agosto El Artemiseño informó las medidas de estricto cumplimiento en Bauta luego de la cuarentena. Todas muy razonables y evidentes en su necesidad.  

Después de un mes y días de cuarentena salgo en la mañana con la intención de comprar algo, y me encuentro con que se puede salir de la casa, pero no se puede salir del poblado hacia ninguna parte. Esto último no me quedó claro cuando leí las medidas publicadas. Le pregunto al oficial de la PNR ubicado en el retén, quien muy atento se limita a decirme que cumple órdenes, la vía estará cerrada todavía una semana o quizás más. No sabe cuánto. 

Es una sorpresa desagradable. En el barrio mucha gente no lo entendió tampoco y circula todo tipo de rumores. Caigo en cuenta al releer que si lo dice, pero no con la claridad que lo haría evidente, pues ninguna medida anunciada establece con nitidez que un auto particular o una persona andando no podrá salir del perímetro, ni a visitar a alguien ni a comprar algo que necesite en alguna finca cercana. Al final me queda claro: hemos entrado en una etapa sin cuarentena con casi las mismas restricciones, no hay comercio y no hay movilidad fuera de la localidad. ¿Por cuánto tiempo? Todavía no me queda claro.

Regreso y camino un poco, todo está cerrado, solo una tienda vendía algo, no pregunté qué, ni si era en dólares o cuc. Había poco público y estaba organizado, con algo de distanciamiento. Un poco más adelante en la avenida 247, varias personas compraban algo líquido que vendían desde una pipa. En ese caso, las personas apiñadas, sin distanciamiento. 

Los comercios cerrados y la imposibilidad de acceder a alimentos y otros bienes es un problema serio luego de cinco meses de contingencia y un mes de cuarentena. Las reservas se agotan, imagino que en muchas casas ya estén agotadas. En el mes de cuarentena una vez pude comprar viandas que vendían en un bicitaxi, dos veces vendieron en cuc comestibles, una vez, también en cuc aseo, más la cuota de la libreta. A veces algo de pan.

Me temo que mientras las reservas se agotan, y la "sin cuarentena con restricciones" se mantenga, las incertidumbres y las indisciplinas crecerán.

Por el momento, pocas personas en las calles, pero para mi sorpresa, algunas con el nasobuco como collar. 

Regreso a mi casa, el calor es intenso.

Al caer la tarde me animo a estirar las piernas y hacer unas fotos. Ninguna medida dice que se pueda, pero ninguna lo prohíbe, de modo que adopto la lógica de que lo que no está prohibido está permitido, y salgo.

Me muevo de la periferia al centro y de vuelta. Arriba, el cielo espléndido con contrastes de azul y blanco. 


Abajo los contrastes habituales del poblado, calles sucias con amontonamiento de basura y calles limpias y ordenadas. Todas bajo el mismo cielo espléndido.


Ahora el ambiente está más animado, hay más personas en las calles, conversan con sus vecinos, los niños juegan en las calles, los nasobucos están presentes, la mayoría donde deben estar y de modo preocupante para mí, los hay abundantes, que están en cualquier lugar de la cara, colgando de una oreja, debajo de la nariz, de collar, ...  No tomo fotos de las personas por razones obvias.

Más adelante hay un auto patrulla, con un policía en la acera, mientras por la acera del frente viene una señora con prisa, camina-corre...  pasó por el lado del policía aprovechando que este se volteó al otro lado, pues va sonriente, sin nasobuco, y diciéndonos a los que estábamos de frente "...hay mi madre, estoy loca, salí sin nasobuco..." 

La persona no la conozco, la sonrisa nerviosa sí. La conozco muy bien, pues es típica de los que van en bicicleta, doblan a la izquierda en una vía central, contrarios al tráfico, y al percatarse que casi impactan un auto, le regalan esa misma sonrisa al chofer ... una especie de disculpa del niño que todos llevamos dentro. En fin, algo desagradable y humorísticamente humano. Tan humano, que les puede costar la vida, a los ciclistas imprudentes y a la señora.

Los niños parecen la excepción. Me encuentro algunos en bici, y otros más pequeños jugando en círculo tomados de la mano, todos con nasobuco, mientras mamá o tía, limpia el portal sin barandas, ... por cierto ella, sin nasobuco. Pienso en decirle algo, pero ya me miró raro cuando me vio haciéndole una foto al cielo, así que mejor, no, pues si le digo algo, seguro me va a ripostar que está en su casa ...

Lo más preocupante es que me encuentro alternativamente en algunos lugares grupos de infractores, unos jóvenes, otros maduros, y otros de edad más avanzada. Los grupos de edades son diferentes, también los lugares donde están, pero comparten la misma desfachatez de no cumplir en absoluto con el distanciamiento social, mientras cumplen con el nasobuco "a la my love", o más exactamente en  criollo callejero: "alamailof". En una palabra, o no se acuerdan o les  importa un comino: unos lo tienen bien puesto, otros colgantes, otros ninguno, y en todos los grupos lo mismo, una conversación rica, animada, quizás sobre pelota aunque no estemos en temporada... Gritan, gesticulan, mientras intercambian generosamente las gotículas de saliva en sus aerosoles... En estas gentes la percepción de riesgo sigue con tendencia al menos infinito.

Llego a los dos cajeros automáticos.  Para mi sorpresa están podridos de churre, acumulado en sus alrededores y en los dos ATM. Es churre viejo.

Cada usuario se lleva en sus manos con el dinero un bono de polvo y quizás de algo más.

Recuerdo que en marzo había una persona que limpiaba cada equipo con solución clorada o algo semejante, mientras se mantenía el servicio. En lo que hice la cola los limpió como tres veces. Ahora no hay nadie. No es posible que las autoridades no notasen todavía la situación actual, porque los dos cajeros están ubicados en el Banco Popular de Ahorro, a escasos metros de oficinas administrativas locales. 

¿Deberían los dos únicos cajeros automáticos en una población como esta tener mayor higiene como medida básica de protección de las personas? La lógica más elemental me responde que sí.

Sigo por la carretera central, que está casi vacía y limpia.


Un poco más adelante me encuentro la panadería que está ubicada en esa vía, frente al Banco de Crédito y Comercio. La reja y la puerta están entrejuntas. Hay alguien dentro, y fuera un cartel, de esos que merecen premio al mal gusto, al maltrato y a la falta de respeto.


El mensaje es claro: Quien pregunta en esa panadería si venden pan molesta. Quizás ya no sea una panadería, o esté produciendo para otro servicio, no se, pero el cartel está mal, es una pieza maestra de la peor comunicación posible. No puede ser más ilustrativo del desprecio al resto de las personas que buscan un alimento básico.

Casi llegando al final del camino, a la altura del cementerio, escucho una voz de mujer que desde alguna casa le grita a alguien un dicho  modificado por ella:

"Y ya, muerto el perro se acabó el problema"...


Seguramente la persona ni me ha visto ni tiene idea de en qué vengo pensando, pero su dicharacho mal dicho me despierta a la realidad. 

Me resisto a creer que llegar a destiempo a las habitaciones oscuras del hospedaje permanente reservado para los bautenses en la calle "Maceo sin número" sea la solución a los problemas de las personas en esta localidad... 

Y sin embargo, hemos salido de un mes de encierro para comprobar que el abandono, los servicios deficientes, la falta de higiene, la incomunicación, la indisciplina y la indolencia continúan siendo parte de nuestra "normalidad". Una vieja normalidad que conduce por la pendiente a la muerte en tiempos de COVID-19.

Continúo mi camino y me alejo de la pendiente, con el sol a la espalda. Intento una foto a contraluz, y me sorprende de nuevo el típico contraste del claroscuro bautense.


Arriba el cielo espléndido en sus luces, y abajo no tanto.

Carlos J. Delgado
31 agosto 2020




lunes, 24 de agosto de 2020

LECTURAS 2: PAULO FREIRE, UN EDUCADOR CON PERFIL EDUCATIVO PROPIO

Tengo el gusto de compartir la reseña que nos envía el maestro y amigo Román Espadas, una persona que abre horizontes y mueve montañas con su conversación cada día, en cada acto educativo que realiza. Lo conocí hace muchos años gracias al amigo colombiano Sergio Néstor Osorio, quien me habló de sus cualidades y conocimiento de la obra de Freire. Ha sido una suerte para mí estar en comunicación con un intelectual tan modesto y profundo, capaz de comunicar y expresar lo leído, sentido e incorporado a la actuación de cada día. Como buen maestro educa en cada acto de vida, con el saludo que alegra, el dulce que comparte, las actividades y eventos que organiza y promueve. No escondo mi gran admiración, respeto y cariño por esta persona especial, que como comprobarán al leer su reseña, educa y guía de manera amorosa, en el más auténtico sentido freireano.

Carlos J. Delgado 

24 agosto 2020 


Román Espadas Sánchez (1937). Educador jesuita. Maestro que en los años setenta del siglo pasado descubrió el valor político-pedagógico de Paulo Freire, y desde entonces lo estudia y tiene en cuenta en su obrar educativo.

Email: romansj@sjcuba.org

 

Estas breves líneas de análisis y valoración del libro El educador: un perfil de Paulo Freire intentan dar a conocer la excelencia pedagógica y antropológica de este libro, y despertar y propagar el interés por su lectura dialogada, compartida y tenida en cuenta en estos tiempos inciertos y peligrosos de pandemia universal humano-sanitaria de la COVID-19.

Ya conocí y leí a su autor Sérgio Haddad, doctor en Historia y Filosofía de la Educación, en el Diccionario Paulo Freire (cuarta edición en portugués), en su artículo "Educación de jóvenes y adultos" (p. 179), temática educativa muy presente a lo largo del libro que estamos reseñando, y en toda su obra académica. rgio expone y analiza lo que Paulo Freire pensó, formu y practi sobre proyectos y programas de alfabetización y post-alfabetización de jóvenes y adultos. Es una temática que considera comofundante en el pensamiento y en la práctica de Paulo Freire” y comouno de los hilos conductores en su historia como educador.

Hoy acabo de escuchar a Sérgio en el breve vídeo Un perfil de Paulo Freire donde comenta los aspectos esenciales que enfatizó en su libro, centrado en la pregunta ¿Quién es Paulo Freire?”. Sérgio la va respondiendo a lo largo de todo el libro y la sintetiza así:

Paulo Freire es un educador, que consagró su pensamiento y su obrar al quehacer educativo, con características, énfasis y contenido tan suyos que marcan y definen su propio perfil educativo.

Hoy, en presencia de la pandemia y de sus inquietantes e inciertas consecuencias, estamos necesitados de una educación universal, local y planetaria, que ponga al ser humano en el centro y se consagre a desarrollar todas sus potencialidades: las intelectuales, las afectivas, las comunicativas, las creativas, las comunitarias y familiares, las políticas, las sociales, las éticas, las tecnológicas y las ecológicas.

Edgar Morin y Carlos Delgado, con su Reinventar la educación (2017), Frei Betto con su Por una educación ctica y participativa (2018), Oscar Jara con La educación popular latinoamericana. Historia y claves éticas, políticas y pedagógicas (2018), Marco Raúl Mejía con su aportación sobre el acumulado de la educación popular latinoamericanay el Papa Francisco con su humanismo educativo universal, tienen mucho que aportar en la elaboración de esa nueva educación, human- humanizadora, tan necesaria para crear entre todos una nueva normalidad, humana y humanizadora.

A fue ayer y sigue siendo hoy la compleja, ética, política, democrática y human- humanizadora educación, pensada, sentida, vivida, practicada, compartida y propagada por Paulo Freire y que Sérgio Haddad, tan creativa y adecuadamente, nos presenta en El educador: un perfil de Paulo Freire.

rgio ha logrado con éxito los objetivos que se propuso al escribir esta obra:

1) Estudiar y presentar a Paulo Freire de manera sistemática y profunda, enfatizando la específica y concreta dimensión educativa en su pensar y obrar;

2) darlo a conocer, no solo a educadores sino también a personas interesadas en participar en procesos sociales;

3) presentar el ritmo existencial y el obrar hisrico de Paulo, sin convertir su texto en una biografía; e

4) incorporar su aporte a la inmensa y valiosa masa de estudios freireanos ya existentes.

Para lograr sus objetivos, Sérgio selecciona, entre el quehacer histórico y los muchos escritos y materiales orales de Paulo, lo que más y mejor presenta y define su perfil educativo de educador permanente.

Ese perfil educativo de Paulo, rgio lo va aclarando y concretizando, al subrayar y enfatizar todo lo que, a lo largo de la vida de Paulo, fue estimulando y definiendo su vocación de educador:

1) Su propia alfabetización familiar sin cartilla.

2) Aprender a formar oraciones con sus propias palabras.

3) El aprendizaje popular en sus años de adolescente (1933-40) en Jaboatao, pequeña ciudad a 18 kms. de Recife, donde aprend a nadar, en la cercanía de mujeres desnudas que lavaban sus ropas en el río, a sustraer frutas y alguna que otra gallina para paliar su hambre personal y familiar, a colarse en los partidos de fútbol…

4) El amor, estudio y enseñanza de su lengua materna, como profesor de lengua portuguesa del Colegio Osvaldo Cruz, donde hizo becado (1937-43) sus estudios secundarios.

5) Los estudios de Derecho (1943-47), al no haber entonces Facultad de Pedagogía en Recife; hechos con finalidad humanista, no por deseo de ser abogado.

6) La dirección y orientación de un vasto conjunto de escuelas primarias en su estado natal de Pernambuco, desde el Servicio Social a la Industria (SESI), durante diez años (1948-1958).

7) Su tesis doctoral Educación y actualidad brasileña (1959), pensada y escrita desde la perspectiva de la historia y la filosofía de la educación.

8) La docencia universitaria (1947-64) en Recife sobre la historia y la filosofía de la educación.

9) La activa participación en el Movimiento de Cultura Popular (MCP, 1960-64) de Recife.

10) La dirección del Servicio de Extensión Cultural (SEC, 1962-64) en la Universidad de Recife.

11) Su experiencia alfabetizadora a nivel local (Angicos, 1963) y a nivel nacional (Ministerio de Educación, 1963-64), desde la dirección del Programa Nacional de Alfabetización (PNA).

12) Su labor educadora (en la universidad y en la capacitación de agrónomos y campesinos en la reforma agraria) en Chile (1964-69), donde termina Educación como Práctica de la Libertad (1967) y escribe Pedagogía del Oprimido (1968) y ¿Comunicación o Extensión? (1969).

13) Su labor educativa en la Universidad de Harvard y en otras universidades de EE. UU. (1969), donde escribe Acción Cultural para la libertad, publicada en dos artículos por el Harvard Educational Review en 1970.

14) Los diez años (1970-80) al frente de la División de Educación del Consejo Mundial de Iglesias en Ginebra con proyección mundial, especialmente en las ex colonias portuguesas de África y en Arica Latina, experiencias formuladas en Cartas a Guinea- Bissau: Registros de una experiencia en proceso (1977), en África nos enseña y en el artículo "La labor educativa de las Iglesias en América Latina" (escrito en 1971).

15) En Ginebra, con la participación de otros exiliados brasileños, funda el Instituto de Acción Cultural (Idac, 1971), orientado a dar apoyo educativo a movimientos obreros, feministas y de liberación nacional.

16) La labor educativa en su tierra natal al regresar del exilio (1980) y querer reaprender Brasil, al mismo tiempo que va compartiendo su visn y su práctica educativa:

I. En la Facultad de Educación de la Universidad Pontificia de Sao Paulo.

II. En otras universidades y en múltiples conferencias y proyectos educativos a lo largo de todo Brasil.

III. Por su activa participación en la fundación del Centro de Estudios de la Educación (Vereda) para fomentar y propiciar la educación de profesores y educadores populares.

IV. Por su labor como presidente del Instituto Cajamar, que tenía como finalidad la educación política de los obreros.

V. Muy especialmente en su etapa 1989-90 como secretario de Educación de Sao Paulo, donde, en equipo con Mario Sergio Cortella, Moacir Gadotti, Ana María Saul, y con la participación de las familias, de los educadores y educandos, Paulo puso a dialogar su propuesta humanista, democrática y liberadora con un vasto y estratificado sistema educativo, empobrecido y enraizado en múltiples formas de educación bancaria”, autoritaria, impositiva y antipopular, queriendo cambiar la cara triste y despintada de esas escuelas en caras bonitas, alegres, esperanzadas, populares, democráticas…

17) Sus diálogos con otros educadores, con frecuencia editados en formato de libros hablados:

I. con Frei Betto: Esa escuela llamada vida (1985)

II. con Aldo Vannucchi y Wlademir Santos: Paulo Freire en vivo (1983)

III. con Antonio Faundez: Por una pedagogía de la pregunta (1985)

IV. con Moacir Gadotti y Sergio Guimaraes: Pedagogía: diálogo y conflicto (1985

V. con Ira Shor: Una pedagogía para la liberación (1987)

VI. con Donaldo Macedo: La alfabetización: lectura del mundo, lectura de la palabra (1987)

VII. con Adriano Nogueira: ¿Qué hacer?: teoría y práctica en educación popular (1989)

VIII. con Myles Norton: El camino se hace caminando (1990)

IX. con Sergio Guimaraes:

Desde la infancia: Dlogos sobre educación (1981)

Educar con los medios: Nuevos dlogos sobre educación (1984)

Aprendiendo con la propia historia (1985)

Dialogando con la propia historia (2000, fecha de publicación)

África nos enseña (2003, fecha de publicación)

Deberes de casa: Últimos dlogos sobre educación (2008, fecha de publicación)

18) Por último, Sérgio subraya y acentúa la profunda y muy educativa relación que Paulo tuvo con sus dos sucesivas esposas. Primero, a partir de sus 23 años y durante los siguientes 44 años con Elza Maia Acosta (1944-88), alfabetizadora, profesora de primaria y directora de escuela; y, al quedar viudo, con Ana María Araujo (1989-97), máster en Pedagogía, con tesis, dirigida por Paulo, sobre la historia del analfabetismo en Brasil.

La influencia educativa que la vida familiar, la relación diaria y habitual con las dos sucesivas esposas, los cinco hijos (“traídos a la vida en largas noches de amor, según una bella expresión de Paulo) y los nietos, nietas y bisnieto, aparece descrita y valorada a lo largo de los escritos de Paulo y muy especialmente en Deberes de casa: Últimos dlogos sobre educacn, uno de sus seis libros hablados” con Sergio Guimaraes.

Nita Freire describe mucho de su relación educativa con Paulo en su magistral Paulo Freire: Una historia de vida (2005) y en sus bellos Paulo y yo, y Nita y Paulo: crónicas de amor

rgio termina su texto presenndonos al Paulo Freire educador que, al final de su vida, sigu definiendo y concretizando su pensamiento, su propuesta y su perfil educativos en Cartas a quien se atreve a enseñar política y educación (1993), La educación en la ciudad (1991), Pedagogía de la esperanza: un reencuentro con la Pedagogía del oprimido (1992), y sobre todo en su gran ntesis Pedagogía de la autonomía: Saberes necesarios en la práctica educativa (1966).

Al terminar, me atrevo a hacerle a Sérgio tres fraternas sugerencias:

·       Que en la próxima edición incluya, en las espléndidas fotos del texto, la foto de Paulo con seis años montando su bicicletica (ver Paulo Freire: Una historia de vida, de Nita Freire, 2005, p. 41).

·       Que incluya en su texto a Paulo Freire: educador”, bella canción de la cantautora cubana Rosa Campos, cantada por su autora en la Universidad de Campinas, en español y portugués, con un coro de niños brasileños. Francisco Genezio Lima de Mezquita, director de la Biblioteca Popular Paulo Freire en Unicam, posee este material.

·       Al igual que hizo con Elza Maia Acosta, también le dedique a Nita Freire un capítulo propio y específico para ella.

Agradezco haberme encontrado a mi buen amigo Frei Betto junto a Paulo en excelente foto en la p. 178. Betto puso en mis manos el texto de Sérgio.

Mucho deseamos que El educador: un perfil de Paulo Freire esté pronto en español y que rgio pueda acompañarnos en la próxima Feria del Libro en Cuba, en los paneles que allí presentaremos los miembros del Equipo Paulo Freire de la Asociación de Pedagogos de Cuba.

Como final iluminador, les comparto la muy adecuada y muy bien realizada portada de El educador: un perfil de Paulo Freire, libro de cinco estrellas.

Para enriquecer y completar el perfil educativo de Paulo, sugiero la lectura de Paulo Freire: Una historia de vida (2005) de Nita Freire. Lo leí una vez, y ahora, animado por el libro de rgio, lo estoy leyendo de nuevo con gusto, interés y provecho.

Con mi afecto, agradecimiento y esperanza,

P. Román Espadas, S.J.